{"id":991,"date":"2014-01-20T17:14:06","date_gmt":"2014-01-20T17:14:06","guid":{"rendered":"https:\/\/16.147.243.36\/?p=973"},"modified":"2014-01-20T17:14:06","modified_gmt":"2014-01-20T17:14:06","slug":"una-historia-global-de-la-ilustracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hahr-online.org\/pt\/una-historia-global-de-la-ilustracion\/","title":{"rendered":"\u00bfUna historia global de la Ilustraci\u00f3n?"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1784, una revista alemana publicaba la respuesta de Immanuel Kant a la pregunta \u00bfQu\u00e9 es la Ilustraci\u00f3n? Con 60 a\u00f1os cumplidos y un prestigio acad\u00e9mico que irradiaba por toda Europa, la Ilustraci\u00f3n concebida por Kant no solo desplegaba una in\u00e9dita confianza en la raz\u00f3n para combatir las supersticiones y transformar el orden establecido, sino que tambi\u00e9n instalaba una consigna extensiva a todos los hombres: \u2039\u2039Sapere aude! \u00a1Ten valor para servirte de tu propio entendimiento!\u203a\u203a<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al igual que los <em>philosophes<\/em> de otras latitudes, Kant encarnaba ese convencimiento, tan propio del <em>Siglo de las Luces,<\/em> de poder liquidar las tinieblas del oscurantismo, alcanzar la libertad e iluminar a la humanidad con la luz del pensamiento racional. Michel Foucault afirm\u00f3 que junto con aspirar a la emancipaci\u00f3n del hombre de toda tutela externa a trav\u00e9s del pensamiento propio, la Ilustraci\u00f3n fue el primer proceso cultural que tom\u00f3 conciencia de s\u00ed mismo nombr\u00e1ndose, situ\u00e1ndose respecto a su pasado y futuro, y definiendo su lugar al interior de su propio presente (Michel Foucault. &#8220;Qu&#8217;est-ce que les\u00a0Lumi\u00e8res<em>\u00a0<\/em>?&#8221;, en <em>Dits et \u00e9crits<\/em>, Tome 2, Paris, Gallimard, 2001).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, los intelectuales europeos del siglo XVIII que contribuyeron a la realizaci\u00f3n de ese complejo proceso no pueden ser clasificados en un monolito reduccionista, puesto que cada uno despleg\u00f3 sus inquietudes en distintos campos del conocimiento. La b\u00fasqueda de la felicidad, el universalismo de la raz\u00f3n, el lugar de la religi\u00f3n en la sociedad y la cuesti\u00f3n de tolerancia religiosa, las ciencias de la naturaleza, el derecho y la moral, el problema de las formas de gobierno y la noci\u00f3n de soberan\u00eda, la educaci\u00f3n, las costumbres y el progreso, fueron solo algunos de los problemas revisitados por una serie de pensadores que rompieron los dogmas establecidos hasta entonces.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En <em>The Enlightenment: And Why It Still Matters <\/em>(Oxford University Press, 2013), Anthony Pagden aborda las tramas que rodean a la filosof\u00eda pol\u00edtica y la ciencia ilustrada en el contexto de la historia moderna. Pagden, profesor de la UCLA, uno de los m\u00e1s importantes especialistas en historia intelectual y autor de numerosos libros y art\u00edculos sobre la expansi\u00f3n de los imperios modernos (<em>Lords of all the World: Ideologies of Empire in Spain, Britain and France c.1500-c.1800<\/em>; <em>Worlds at War. The 2.500 Year Struggle Between East and West<\/em>) y la teor\u00eda pol\u00edtica (<em>The Languages of Political Theory in Early-Modern Europe<\/em>), apunta que el proyecto ilustrado habr\u00eda tenido un importante desarrollo en las grandes metr\u00f3polis europeas. Paris, Edimburgo, \u00c1msterdam y N\u00e1poles representan los diferentes <em>locus<\/em> donde el escepticismo, el universalismo o cosmopolitismo y el cientificismo, abrieron v\u00edas para el surgimiento del librepensamiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde esos espacios, los ilustrados del siglo XVIII construyeron una ciencia secular abierta al escrutinio de individuos racionales que puso en el centro del pensamiento el an\u00e1lisis emp\u00edrico de las sociedades humanas. Esta ciencia habr\u00eda logrado demostrar c\u00f3mo el clima, la historia y la guerra ya no eran la consecuencia de un modelamiento divino legitimado por la teolog\u00eda sino el resultado de fuerzas naturales y sociales que interven\u00edan en la relaci\u00f3n del hombre con su entorno. En este sentido, las ciencias humanas demostraron que junto a la civilizaci\u00f3n de las costumbres \u2013concepto creado por Norbert Elias (<em>La civilisation des moeurs<\/em>, Paris, Agora, 2003)- las sociedades progresaban en el desarrollo de su bienestar al mismo tiempo que instauraban nuevos valores y modos de relacionarse. As\u00ed, la meta de algunos de los pensadores del siglo XVIII fue construir una sociedad cosmopolita que compartiera los valores legales y culturales que engendrar\u00edan paz y prosperidad en una escala global. La idea de la paz perpetua trazada por Kant, es el signo inequ\u00edvoco de ese proyecto universalista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde esta mirada, el inter\u00e9s de Pagden por el pensamiento de la Ilustraci\u00f3n no responde a un af\u00e1n erudito; su revisionismo reafirma la resonancia contempor\u00e1nea de ese proyecto pol\u00edtico y sociocultural. Si para algunos los fundamentos trazados por Voltaire, Hume y Rousseau refieren a un pasado vetusto, Pagden encuentra all\u00ed los vasos comunicantes hacia el liberalismo moderno y sus esfuerzos por crear un marco normativo para el derecho internacional y la coexistencia pac\u00edfica entre los Estados y las naciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las diversas capas intelectuales que se revelan en su libro se arraigan en una historia que va desde la Reforma protestante a la Revoluci\u00f3n Francesa, pero no pueden ser explicadas completamente por este devenir hist\u00f3rico. Seg\u00fan Pagden, la meta de la Ilustraci\u00f3n era arrebatar a los te\u00f3logos el esfuerzo por comprender el significado del ser humano, premisa desde la cual surgieron dos grandes pol\u00e9micas: en primer lugar, que los seres humanos son \u00fanicos pero no en virtud a una eventual semejanza con la divinidad; y en segundo lugar, que todos los hombres comparten una naturaleza com\u00fan cuyo impulso m\u00e1s fuerte los orienta hacia la vida social.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si bien los pensadores de la Ilustraci\u00f3n constitu\u00edan un grupo heterog\u00e9neo y con diferentes inquietudes, Pagden demuestra que, aunque ser\u00eda equ\u00edvoco estudiarlos bajo una postura intelectual com\u00fan, el di\u00e1logo permanente que mantuvieron estos cient\u00edficos, historiadores, fil\u00f3sofos, naturalistas y poetas franceses, ingleses, escoceses, italianos, alemanes y espa\u00f1oles, fue la clave para que el uso cr\u00edtico de la raz\u00f3n se convirtiera en el lenguaje de la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica moderna.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En medio de las ruinas de las certezas heredadas del cristianismo y el medioevo, las transformaciones enunciadas por los pensadores y cient\u00edficos del siglo XVIII son el objeto de un libro que, a contrapelo de sus cr\u00edticos, defiende a la Ilustraci\u00f3n como un proyecto universal cuyos rizomas adosados al mundo cl\u00e1sico poseen una vigencia definitivamente contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con todo, hay preguntas que a causa del eurocentrismo con que Pagden desarrolla sus argumentos impiden comprender las complejas din\u00e1micas de las transferencias intelectuales en un contexto global de eclosi\u00f3n del pensamiento internacional. \u00bfDe qu\u00e9 manera interactuaron los pensadores ilustrados de los principales centros culturales europeos con los estudiosos de los espacios perif\u00e9ricos? \u00bfEn qu\u00e9 medida la recepci\u00f3n de sus obras se tradujo en asimilaci\u00f3n de sus ideas o en objeto de cr\u00edtica y reelaboraci\u00f3n de la epistemolog\u00eda europea? \u00bfBajo qu\u00e9 condiciones se desarrollaron nuevas formas de pensamiento paralelas, complementarias o contestatarias al proyecto ilustrado estudiado por Pagden? Por otra parte, el mismo af\u00e1n global que marca la trama de este libro pasa por alto los matices locales que, en diferentes espacios, escalas de tiempo y temas, ya han sido estudiados anteriormente por historiadores como Jorge Ca\u00f1izares-Esguerra, Stuart Schwartz, Gabriel Paquette, entre otros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estas y otras preguntas podr\u00edan iluminar la resonancia de la producci\u00f3n cient\u00edfica, pol\u00edtica y religiosa del\u00a0<em>Siglo de las Luces<\/em> fuera de los centros imperiales de Europa, para as\u00ed comprender sus conexiones y repercusiones tanto en el mundo hispanoamericano como en las otras latitudes del orbe.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; En 1784, una revista alemana publicaba la respuesta de Immanuel Kant a la pregunta \u00bfQu\u00e9 es la Ilustraci\u00f3n? 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