{"id":1196,"date":"2014-02-20T04:18:32","date_gmt":"2014-02-20T04:18:32","guid":{"rendered":"https:\/\/16.147.243.36\/?p=1196"},"modified":"2014-02-20T04:18:32","modified_gmt":"2014-02-20T04:18:32","slug":"luis-de-la-puente-uceda-y-el-mito-del-arbol1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hahr-online.org\/pt\/luis-de-la-puente-uceda-y-el-mito-del-arbol1\/","title":{"rendered":"Luis de la Puente Uceda y el mito del \u00e1rbol[1]"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><span style=\"line-height: 1.5em\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><i>Los historiadores deber\u00edan advertir que las culturas<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>\u00a0modelan la manera de pensar, a\u00fan en el caso de los grandes pensadores<\/i><\/p>\n<p align=\"right\">(Robert Darnton)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) inici\u00f3 su despliegue guerrillero en 1965, s\u00f3lo pocos meses despu\u00e9s fueron abatidos por las fuerzas militares. Entre los que cayeron estuvo su l\u00edder Luis de la Puente Uceda, ex militante y disidente del Partido Aprista, exiliado del Per\u00fa en 1953. Hay que llamar la atenci\u00f3n en la cultura escrita que desenvolvi\u00f3 el MIR durante su corto periodo de vida (fue fundado en 1962), esto, de alguna manera, es entendible si tomamos en cuenta que los militantes del MIR pasaron de una burocratizaci\u00f3n aprista a la acci\u00f3n guerrillera<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftn2\">[2]<\/a>; por lo tanto se tuvo que tomar las precauciones para erigir una r\u00e1pida conciencia revolucionaria tomando al marxismo como fuente ideol\u00f3gica. Hasta aqu\u00ed, no hay nada nuevo, nada que no se haya escrito o dicho antes. Sin embargo, una mirada \u00a0distinta podr\u00eda llevarnos por nuevos caminos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el periodo de preparaci\u00f3n ideol\u00f3gica el disidente aprista no encontr\u00f3 mejor forma de transmitir sus pensamientos pol\u00edticos doctrinarios que a trav\u00e9s de cuentos. <i>Cuentos revolucionarios <\/i>es el t\u00edtulo de un peque\u00f1o compilado de relatos donde destaca \u201cLos dos \u00e1rboles\u201d. El lector interesado en estos temas tal vez conozca el relato, sin embargo, por respeto trataremos de esbozarlo brevemente. Refiri\u00e9ndose a un pasado indeterminado Luis de la Puente menciona la existencia de un \u00e1rbol grande y bueno que tra\u00eda beneficios a la poblaci\u00f3n, sin embargo gentes extra\u00f1as lo cortaron y sembraron un \u00e1rbol distinto que s\u00f3lo daba frutos podridos y anidaba alima\u00f1as. Para acabar con aquel mal se formularon tres salidas: Unos planteaban subir a la copa del \u00e1rbol y destruirlo ramita por ramita, otros planteaban construir una tarima tan alta como el \u00e1rbol para empezar a cortarlo, por \u00faltimo unos terceros planteaban cortar el \u00e1rbol con un hacha desde su base<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftn3\">[3]<\/a>. Estas tres formas son los s\u00edmiles de tres tendencias pol\u00edticas, la socialdemocracia por un lado (es decir los sectores que pensaban en las elecciones como una salida), el trotskismo por otro lado (o aquellos que pensaban que la organizaci\u00f3n sindical era lo \u00fanico), y por \u00faltimo se encontraba las fuerzas radicales que pensaban en la acci\u00f3n guerrillera. Al cuento, le sigue una explicaci\u00f3n del propio autor que comentaremos m\u00e1s adelante, por ahora nos basta con decir las siguientes preguntas. \u00bfPor qu\u00e9 un \u00e1rbol?, \u00bfes la elecci\u00f3n de un car\u00e1cter arbitrario?, y por \u00faltimo \u00bffue realmente Luis de la Puente Uceda autor de esta ficci\u00f3n?.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estudiar la dimensi\u00f3n mental de los cuentos populares no es m\u00e1s dif\u00edcil que investigar su dimensi\u00f3n hist\u00f3rica. La interpretaci\u00f3n de un texto tiene que establecerse a trav\u00e9s de por lo menos dos premisas: a) la fuente original en la que se basa, y b) el contexto hist\u00f3rico en el cual surgi\u00f3 la fuente original y las versiones estudiadas. No hay nada m\u00e1s desgastante que tratar de interpretar un texto como documento en s\u00ed, si no tomamos sus m\u00faltiples referencias, influencias, y tal vez, versiones<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftn4\">[4]<\/a>; sobre todo si los textos son cuentos populares. As\u00ed, nuestro trabajo ser\u00e1 tratar de entender (desde la historia cultural, que tiene en s\u00ed mucho de esp\u00edritu \u201cetnogr\u00e1fico\u201d) el significado de \u201cLos dos \u00e1rboles\u201d de Luis de La Puente Uceda, y responder a las preguntas ya establecidas en el p\u00e1rrafo anterior.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El mito del \u00e1rbol sagrado es una constante en todas las religiones del mundo. \u00a0El \u00e1rbol aparece aqu\u00ed con una connotaci\u00f3n sacra que es representado en cuentos, tradiciones, canciones, mitos, himnos, arte e iconograf\u00eda popular en casi todos los pueblos del mundo. El \u00e1rbol como centro del cosmos ha sido representado en diferentes contextos y culturas lo que permite que su estudio en el mundo andino tome ciertos criterios particulares. Antes que nada, el \u00e1rbol en nuestro medio debe ser considerado como el medio fundador de los mitos etiol\u00f3gicos. As\u00ed, innumerables cuentos y tradiciones de los andes centrales y amaz\u00f3nicos hacen referencia a un mito donde los humanos obtuvieron varias plantas para cultivar de un \u00e1rbol m\u00edtico que ellos hab\u00edan cortado, por este hecho los hombres que derribaron a este \u00e1rbol sagrado fueron condenados con la mortalidad<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftn5\">[5]<\/a>. La coincidencia con una tradici\u00f3n popular de los andes denominado <i>el cortamontes <\/i>es indiscutible, cuando en aquel ritual los hombres cortan un \u00e1rbol alto levantado en una plaza para apropiarse de los objetos que lo adornan (esta tradici\u00f3n es una versi\u00f3n del carnaval del que nos ocuparemos m\u00e1s adelante). Hasta aqu\u00ed, el \u00e1rbol aparece como s\u00edmbolo de vida, ya que de sus frutos de vegetaci\u00f3n los hombres consiguen sobrevivir, es el \u00e1rbol de la vida<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftn6\">[6]<\/a> pero que al ser cortado la niega a sus extintores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una simple comparaci\u00f3n encontrar\u00eda semejanzas entre estos mitos y ritos populares con el cuento elaborado por Luis de La Puente. A simple vista podemos apreciar las referencias que se corresponden. Un \u00e1rbol que daba frutos y vida, un \u00e1rbol alto y grande que fue cortado, y se sembr\u00f3 otro \u00e1rbol que mataba a quien com\u00eda de sus frutos (la mortalidad humana). Un an\u00e1lisis de las formas narrativas del cuento nos induce a pensar que esta ficci\u00f3n no es propia de nuestro personaje, aunque haya sido escrito seg\u00fan su biograf\u00eda en 1964, parece que sus referencias se encuentran en la ni\u00f1ez de este personaje, tal vez todav\u00eda durante sus primeros a\u00f1os de vida en Santiago de Chuco, es decir en los andes del norte donde habitan los innumerables cuentos que hemos mencionado, y se sigue practicando los ritos que hemos expuesto. Sin olvidar el carnaval que tiene referencias m\u00edticas y se compenetran. \u00bfPor qu\u00e9 Luis de La Puente no pudo extraer de sus experiencias una ficci\u00f3n que contenga en s\u00ed los g\u00e9rmenes de la realidad para conseguir una funci\u00f3n pedag\u00f3gica m\u00e1s eficiente?.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta explicaci\u00f3n demasiado elaborada tiene muchas falencias, pero los motivos de este ensayo pretenden m\u00e1s que concluir, aproximarse. De alguna manera la presencia constante del \u00e1rbol en las tradiciones, cuentos y fiestas religiosas de los andes es una referencia exacta a la ficci\u00f3n de Luis de la Puente. Sin embargo un cuento popular que tenga como fin adoctrinar no puede basarse \u00fanicamente en una ra\u00edz prehisp\u00e1nica. La imposici\u00f3n cultural y la hibridaci\u00f3n que result\u00f3 complejizaron los elementos simb\u00f3licos de las tradiciones y ritos populares. As\u00ed, el \u00e1rbol como centro de vida cada vez se aproxim\u00f3 m\u00e1s a la cruz cristiana que a sus antiguos valores etiol\u00f3gicos. Actualmente muchas locaciones de los andes hacen referencia a la inquebrantable relaci\u00f3n entre la cristiandad y el \u00e1rbol. De hecho el mito del Ed\u00e9n ayuda en ello si conocemos su resultado final. Ad\u00e1n antes de morir solicita a su hijo que pida redenci\u00f3n en el Para\u00edso, el arc\u00e1ngel que cuida este lugar sagrado le da tres semillas para que sean depositadas debajo de la legua del primer hombre. Al morir Ad\u00e1n, de las semillas crece un \u00e1rbol de cuya madera se construir\u00e1 la cruz donde morir\u00e1 Cristo, y as\u00ed su sangre redime a Ad\u00e1n y a la humanidad<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftn7\">[7]<\/a>. A\u00fan ahora muchas locaciones de Ecuador refuerzan ese car\u00e1cter \u00edntimo entre la cristiandad, el \u00e1rbol y la cruz. S\u00f3lo en el pueblo de Cuicuno se celebra en setiembre la fiesta del Se\u00f1or del \u00c1rbol. De esta manera la importancia de la relaci\u00f3n entre una fiesta popular que combine los elementos prehisp\u00e1nicos (tradiciones y ritos) con simbolismos cristianos es muy significativo para entender el mundo mental de los campesinos y su relaci\u00f3n con los cuentos.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/16.147.243.36\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/11.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1197 aligncenter\" alt=\"1\" src=\"https:\/\/16.147.243.36\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/11-300x224.jpg\" width=\"300\" height=\"224\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">Giovanni da Modena. Misterio de la ca\u00edda y redenci\u00f3n del hombre. Siglo XV (tomado del texto citado de Virgilio Freddy Cabanillas [2010])<\/p>\n<p>Las diversas fuentes orales y rituales del que el l\u00edder guerrillero pudo servirse son innumerables en el mundo andino. Este como todo espacio cultural se complejiza de una forma irremediable. As\u00ed, una taxonom\u00eda m\u00edtica nos mostrar\u00eda que las variaciones de cuentos populares se diferencian entre los andes del sur y los del norte. As\u00ed, en esta \u00faltima zona est\u00e1 m\u00e1s viva las tradiciones que hacen referencia al \u00e1rbol c\u00f3smico. El <i>cortamontes <\/i>que es una variaci\u00f3n del carnaval tambi\u00e9n es una fiesta que encuentra mayor intensidad en el norte, y los andes centrales, y sus referencia en el sur\u00a0 son escasas \u2013 seg\u00fan el autor citado &#8211; <a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftn8\">[8]<\/a>. En esta fiesta es muy particular el mensaje (una de las variantes para entender un cuento) que se brinda al final de la celebraci\u00f3n. Hiroyasu Tomoeda tomando como ejemplo el <i>cortamones <\/i>celebrado en Huacllas (Jauja) menciona como en el segundo d\u00eda de la fiesta el \u00e1rbol colocado en la plaza (es decir en el centro del pueblo, en el centro del universo) es cortado por la pareja que desea realizar la festividad el siguiente a\u00f1o (la regeneraci\u00f3n). En cualquier variante de esta festividad se llama la atenci\u00f3n la referencia del hacha que corta el \u00e1rbol y asegura la siguiente festividad como un ciclo. En el cuento de Luis de la Puente los hombres que son afectados por este \u00e1rbol nocivo deciden plantear varias propuestas, siendo descalificadas por el autor. Sin embargo la \u00faltima propuesta que es cortar el \u00e1rbol con un hacha es relacionada directamente a las fuerzas guerrilleras, a la acci\u00f3n armada. \u00bfEs coincidencia?. De alguna manera el autor sab\u00eda muy bien que la funci\u00f3n religiosa del \u00e1rbol en las zonas del norte era ser el medio por el cual se promet\u00eda la regeneraci\u00f3n de la fiesta, y que al ser cortado solo aseguraba el mito.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed hemos presenciado como varias tradiciones (incluso al parecer contradictorias) se han mezclado dentro de una misma ficci\u00f3n. Por un lado un \u00e1rbol cortado que trae mortalidad, y por otro un \u00e1rbol que trae vida y regeneraci\u00f3n. Ambas tradiciones son la expresi\u00f3n de mitos etiol\u00f3gicos y rituales h\u00edbridos mezclados dentro de una misma comunidad social. Luis de la Puente no identific\u00f3 ni separ\u00f3 la diferencia que hay entre ambas tradiciones, solo las mezcl\u00f3 produciendo de dos tradiciones distintas dos \u00e1rboles que significaba el bien por un lado y el mal por otro. Este dualismo (que tambi\u00e9n es conocido dentro del arte popular prehisp\u00e1nico como <i>yanantin<\/i>) se produce y manifiesta entre el \u00e1rbol que al ser cortado produce muerte, y el otro que al correr la misma suerte asegura la vida. En cualquiera forma el hacha final (que es el arma que se define y expl\u00edcita en el caso del segundo \u00e1rbol) es la forma mitol\u00f3gico que se produce en el cuento, en el ritual y en la ficci\u00f3n de Luis de la Puente. Aqu\u00ed, el hacha es sinonimizado como la fuerza armada que traer\u00e1 liberaci\u00f3n a los pueblos oprimidos, el mismo autor como colof\u00f3n deja en claro este s\u00edmil premeditado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una biograf\u00eda bastante improvisada de Luis de La Puente Uceda nos lleva a Santiago de Chuco, naci\u00f3 en 1926; estamos ante regiones \u2013 qu\u00e9 como describi\u00f3 C\u00e9sar Vallejo \u2013 estaban cambiando producto de la introducci\u00f3n de la capitalizaci\u00f3n de las provincias. La alternancia entre un sistema gamonal y capitalista fue el contexto de las provincias del norte. A\u00fan as\u00ed como menciona Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas la alternancia entre un mundo rural y un mundo industrial se hizo cada vez intenso. El joven de La Puente naci\u00f3 sobre todo en el seno de una familia latifundista que ten\u00eda v\u00ednculos familiares con V\u00edctor Ra\u00fal Haya de la Torre. Su inicial ni\u00f1ez dentro de un mundo latifundista que \u00e9l mismo reclama llama de manera obligatoria la consideraci\u00f3n de intermedios culturales que hayan servido como puente entre las tradiciones m\u00edticas, cuentos populares, ritos y las primeras experiencias del joven Luis de la Puente, que pudo servirse del profundo bagaje cultural que despu\u00e9s usar\u00eda<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftn9\">[9]<\/a>. Darse cuenta que a las poblaciones del campo donde naci\u00f3 era muy importante los rituales religiosos y que ve\u00edan al \u00e1rbol como una se\u00f1al de regeneraci\u00f3n de la vida, que el \u00e1rbol cortado implicaba algo m\u00e1s que una fiesta pudo ser de utilidad a la hora de emprender su funci\u00f3n pedag\u00f3gica. Sin embargo esta no debi\u00f3 ser la \u00fanica experiencia que tuvo el fundador del MIR. \u00c9l fue deportado en 1953 hac\u00eda M\u00e9xico donde estudio las experiencias revolucionarias en Rusia, China y M\u00e9xico en la Universidad Aut\u00f3noma<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftn10\">[10]<\/a>. Es posible que en esta nuevo sistema cultural haya presenciado manifestaciones rituales similares a su originar\u00eda Santiago de Chuco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito mesoamericano el \u00e1rbol sagrado tiene una connotaci\u00f3n muy arraigado en las religiones populares. As\u00ed, para los antiguos creyentes nahuas los dioses han descendido y ascendido por medio de estos \u00e1rboles c\u00f3smicos<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftn11\">[11]<\/a>. Tambi\u00e9n era considerado como un padre, ya que para muchas tradiciones los \u00e1rboles fueron hombres en otros siglos por lo tanto tienen almas racionales. En estas tradiciones donde se combinan los elementos culturales de las religiones prehisp\u00e1nicas podemos situar al \u00e1rbol como un elemento de profundo contenido c\u00f3smico y religioso que se sigue manifestando en rituales contempor\u00e1neos con distintas formas. El \u00e1rbol dentro del simbolismo tambi\u00e9n supone la esencia de una figura vertical que conecta el mundo terrenal con el mundo celestial por ello se le asocia tambi\u00e9n a una escalera<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftn12\">[12]<\/a>, el \u00e1rbol en ese sentido de trasluce como m\u00edstico, sagrado y c\u00f3smico. La relaci\u00f3n que este elemento ha tenido con el cristianismo ya ha sido expuesto brevemente en p\u00e1rrafos anteriores, por ello no nos detendremos ah\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed hemos visto las diversas fuentes y tradiciones de las que Luis de la Puente pudo servirse para crear su ficci\u00f3n literaria. Esta breve aproximaci\u00f3n no puede determinar si el cuento narrado por nuestro personaje tuvo una influencia directa de algunas tradiciones, tal vez la forma en su totalidad se encuentre gravitando en los pueblos del Ande, pero eso lo demostrar\u00e1 un investigaci\u00f3n m\u00e1s exhaustiva en materia etnogr\u00e1fica. Hasta aqu\u00ed solo hemos mostrado los indicios que nos puedan acercar al universo mental que presenci\u00f3 Luis de la Puente. As\u00ed, encontraremos que la elecci\u00f3n de un \u00e1rbol no es arbitrar\u00eda sino totalmente comprensible. El uso del \u00e1rbol sagrado y c\u00f3smico reviste motivos pol\u00edticos, ideol\u00f3gicos y sagrados. Para los pobladores del norte, donde empez\u00f3 a germinar las guerrillas, era muy importante los rituales donde se contemplaba al gran \u00e1rbol como materia de vida y regeneraci\u00f3n (el \u00e1rbol muere y rejuvenece), de este gran ente seg\u00fan las tradiciones se extrajeron los vegetales que dan vida a los hombres; a su vez para garantizar el continuo homenaje ritual este \u00e1rbol es cortado por un hacha. Estas celebraciones son representadas as\u00ed en el <i>cortamontes<\/i>, en las <i>yunzas, <\/i>en los <i>humisha<\/i>, etc. En total son conocidas como carnaval. As\u00ed, Luis de la Puente conoc\u00eda muy bien que su funci\u00f3n pedag\u00f3gica tendr\u00eda mayor sentido y \u00e9xito si utilizaba aquellos elementos simb\u00f3licos que ten\u00edan un sentido m\u00e1s profundo en las personas del mundo andino.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Seg\u00fan las versiones propias del MIR, junto al l\u00edder mirista murieron varios hombres suyos, la mayor\u00eda de Santiago de Chuco; personas que celebraban el carnaval de la misma forma que las otras localidades del norte, es decir colocando al \u00e1rbol c\u00f3smico en el centro de la plaza y cort\u00e1ndola con un hacha para que los beneficios y regalos que \u00e9ste contiene pueda ser ofrecido a las personas de la comunidad. As\u00ed, los <i>dos \u00e1rboles <\/i>fue la confluencia de estas tradiciones, mitos y rituales populares que Luis de la Puente presenci\u00f3 y escuch\u00f3. Mezclando en ello tanto las referencias al \u00e1rbol que da vida de sus entra\u00f1as, y al que da muerte mediante el acto de <i>cortar<\/i>. Haciendo claramente referencias a las formas de c\u00f3mo viv\u00edan los hombres en su \u00e9poca. Sus referencias siguen siendo m\u00e1s expl\u00edcitas, ya que si Luis de la Puente estaba convencido de que estos mitos y cuentos populares hund\u00edan sus ra\u00edces en ceremonias y tradiciones prehisp\u00e1nicas, entonces tendr\u00eda sentido cuando \u00e9l hac\u00eda referencia a que el \u00e1rbol bueno era el antiguo imperio \u201csocialista\u201d de los incas cuando los gobernantes \u2013 refiere \u00e9l \u2013 se preocupaban por los problemas del pueblo. As\u00ed, para \u00e9l el hecho fundacional de su ficci\u00f3n est\u00e1 localizado en el proceso de conquista, son los espa\u00f1oles que acaban con el \u00e1rbol bueno e implantan el sistema de explotaci\u00f3n que es el \u00e1rbol malo. De esta forma el l\u00edder guerrillero sit\u00faa al \u00e1rbol bueno en un sistema libre de injusticias de un pasado indeterminado, antes de la Conquista, que corresponde con las tradiciones y mitos de \u00e1rboles sagrados que escuch\u00f3. Posiblemente por medio de esta ficci\u00f3n literaria Luis de la Puente tuvo un gran auditorio donde adoctrinar pol\u00edticamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l fue el contexto?. El cuento se supone fue redactado en 1964. En ese mismo a\u00f1o el MIR reci\u00e9n hab\u00eda fortalecido sus premisas ideol\u00f3gicas y sus posiciones pol\u00edticas estaban articuladas. Ese mismo a\u00f1o se public\u00f3 <i>Manual de capacitaci\u00f3n ideol\u00f3gica <\/i>destinada a los j\u00f3venes que quisieran a\u00f1adirse al movimiento. El texto es fundamental porque tiene en esencia la caracter\u00edstica ideol\u00f3gica del MIR (que ser\u00eda compartido por otros textos de Luis de la Puente), este era considerar al Per\u00fa como un pa\u00eds semifeudal y semicolonial. Esto es importante ya que bajo ese esquema poblacional, se supone que la revoluci\u00f3n deber\u00eda estar orientada al campo<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftn13\">[13]<\/a> [como Luis de la Puente efectivamente lo hizo], por lo que los diversos escritos que tuvieran una funci\u00f3n pedag\u00f3gica deber\u00edan estar orientadas a los hombres campesinos del Ande. De esa manera era mucho m\u00e1s f\u00e1cil adoctrinarlos con elementos suyos que con ideolog\u00edas importadas. Esa posiblemente fue una conclusi\u00f3n de Luis de la Puente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un mundo campesino, rural, semifeudal era la premisa principal del MIR. Luis de la Puente cre\u00eda que el enemigo principal era el latifundismo. \u00c9l lo consideraba como la expresi\u00f3n m\u00e1s escandalosa de la opresi\u00f3n<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftn14\">[14]<\/a>.\u00a0 Un sistema que tendr\u00eda que ser desterrado por la acci\u00f3n armada, y no por una revoluci\u00f3n pac\u00edfica que para nuestro personaje era una formula hueca, una \u201csarc\u00e1stica mentira\u201d<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftn15\">[15]<\/a>. Vemos que en varios de sus textos publicados se encuentran varias referencias a sus <i>cuentos revolucionarios<\/i>, que en esencia atacaba a la socialdemocracia, a los partidos electorales y era un llamado a la acci\u00f3n organizada. Su posici\u00f3n pol\u00edtica se encerraba en un mundo de <i>mistis <\/i>y <i>pongos <\/i>(del que hablaba Arguedas) donde los campesinos tendr\u00edan que levantar su conciencia pol\u00edtica. Sin embargo, la gran paradoja de todo esto es su mismo objetivo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Recientemente Daniela Rubio Giesecke demostr\u00f3 claramente que las guerrillas del MIR m\u00e1s que un autentico poder pol\u00edtico que mov\u00eda masas se convirti\u00f3 en el sur (donde fueron derrotados, espec\u00edficamente en la zona de Mesa Pelada en el Cuzco) en una secta armada peligrosa para los campesinos que intentaba defender<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftn16\">[16]<\/a>. Una revoluci\u00f3n levantada en nombre de una poblaci\u00f3n que ni siquiera conoce est\u00e1 condenada al fracaso<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftn17\">[17]<\/a>. Esto reviste un problema, el del foquismo. El MIR se levant\u00f3 r\u00e1pidamente como un movimiento guevarista, y como todo movimiento de aquella vertiente pol\u00edtica adolece de paternalismo. Es decir creer que los campesinos se plegar\u00edan a las fuerzas por el simple hecho de que las guerrillas significan libertad. As\u00ed, Luis de la Puente \u00bfc\u00f3mo pudo emprender una tarea pedag\u00f3gica si cre\u00eda en el fondo que los campesinos se plegar\u00edan a su movimiento armado casi de manera espasm\u00f3dica?. De cierta forma, ambas posiciones se complementan y no son excluyentes. Luis de la Puente consideraba que el campo era el escenario m\u00e1s d\u00e9bil y m\u00e1s explotado del Per\u00fa, era por donde tendr\u00eda que iniciar la guerra de guerrillas<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftn18\">[18]<\/a>, sin embargo los campesinos aparecen como meros ayudantes, no como protagonistas. \u201ctiene que ser el campesinado quien ayude a destruirla\u201d sentencia nuestro autor, a la vez que hace referencia a una Vanguardia gu\u00eda. Daniela Rubio demuestra que el MIR consideraba que la agencia del campesinado necesitaba de una ayuda de vanguardia, en el fondo Luis de la Puente subestim\u00f3 al movimiento campesino desconociendo las movilizaciones que internamente ya exist\u00edan. De esta manera, el fundador del MIR no ten\u00eda la intenci\u00f3n de dar a los campesinos una conciencia pol\u00edtica y revolucionaria (pues la subestimaba en los pobladores del mundo andino), su intenci\u00f3n parece solo moverlos al proceso revolucionario como soporte, como ayuda, y para ello bastaba los cuentos que conten\u00eda muchos elementos simb\u00f3licos que los campesinos conoc\u00edan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El l\u00edder mirista consideraba el campo como un escenario de atraso, ve\u00eda en las comunidades ind\u00edgenas a los ayllus primitivos del incario, y no ten\u00eda reparos en decirlo o escribirlo<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftn19\">[19]<\/a>. M\u00e1s que eso cre\u00eda que la condici\u00f3n de explotaci\u00f3n eran factores que pod\u00eda contener los g\u00e9rmenes revolucionarios de una clase sin conciencia: \u201c<i>Millares de campesinos huyen de la opresi\u00f3n latifundista serrana, de la miseria y del atraso, y emigran hacia las ciudades coste\u00f1as en busca de nuevas perspectivas. Se dir\u00eda que los ind\u00edgenas cansados de tanta explotaci\u00f3n y de tantas promesas, se hacen presentes en los reductos de sus se\u00f1ores, con su miseria, <b>su ignorancia,<\/b> sus idiomas, sus costumbres, su m\u00fasica\u201d<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftn20\"><b>[20]<\/b><\/a>. <\/i>Bajo esos esquemas pol\u00edticos y doctrinarios Luis de la Puente el mismo a\u00f1o escribi\u00f3 <i>Cuentos revolucionario <\/i>destinado a un \u201cp\u00fablico determinado\u201d: esos eran los campesinos, su funci\u00f3n era adoctrinar, atraer, bajo estos esquemas nuestro personaje m\u00e1s tarde mencionaba que la funci\u00f3n de un intenso trabajo ideol\u00f3gico hab\u00edan fortalecido la presencia campesina dentro de los n\u00facleos de apoyo del MIR, nosotros dudamos que estos haya sido realmente fruto de un trabajo ideol\u00f3gico pol\u00edtico, m\u00e1s podr\u00eda suponerse se debi\u00f3 a una intrincada labor pedag\u00f3gica que iba de la mano con la transmisi\u00f3n de cuentos populares con elementos simb\u00f3licos propios del mundo campesino y que Luis de la Puente conoc\u00eda muy bien.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed, el \u00e1rbol, los frutos y el hacha que dentro de la cosmovisi\u00f3n de los hombres andinos adquieren un profundo simbolismo ritual dentro de las narraciones de Luis de la Puente tambi\u00e9n obtuvieron una funci\u00f3n revolucionaria. El hacha que garantiza el ritual del siguiente a\u00f1o, derribando al \u00e1rbol, ahora se convert\u00eda en el arma guerrillera que garantizaba el fin de la explotaci\u00f3n e inicio de la libertad. En ambos escenarios se aseguraba la continuaci\u00f3n de la vida. Los campesinos encontraban l\u00f3gica de esta forma a los cuentos elaborados por Luis de la Puente. Este se refer\u00eda al hacha como \u201c<i>Unos terceros, afirman que ninguno de los dos m\u00e9todos se\u00f1alados antes son los correctos, un campesino para cortar un \u00e1rbol-dicen-agarra un hacha fuerte y bien filuda y empezar a dar cortes en su base [\u2026]El \u00fanico poder valedero y real es el que sostiene en los fusiles, por eso el campesinado y el propio pueblo en general debe tener su propia fuerza armada cuyos embriones son las guerrillas. Estos son los que quieren cortar el \u00e1rbol malo con un hacha\u201d<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftn21\"><b>[21]<\/b><\/a>. <\/i>Para Luis de la Puente el mundo campesino explotado y oprimido ten\u00eda que coger el hacha para seguir con la reproducci\u00f3n de la vida. Explotaci\u00f3n\/revoluci\u00f3n aparec\u00edan como sin\u00f3nimos de vida\/muerte. El sentido simb\u00f3lico es exaltado por el fundador del MIR cuando resalta la comparaci\u00f3n final. Para asegurar la vida hay que coger el hacha, y en palabras del guerrillero eso objeto se traduce como guerrilla.<i> El \u201chacha\u201c(guerrilla) es un instrumento del pueblo. De los explotados del Per\u00fa, con ella vamos a cortar el \u00e1rbol de nuestras desgracias en su misma base; su aparato represivo, Mientras mas \u201chachas\u201d existan, mas r\u00e1pido podremos traer abajo el \u00e1rbol malo. A medida que aumentemos el n\u00famero de guerrillas fuertes, aceleraremos la ca\u00edda del actual sistema de explotaci\u00f3n insoportable que padecemos. <\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed, los elementos simb\u00f3licos se intercambian de una forma conveniente. Esto tiene l\u00f3gica, si tomamos en cuenta que en las tradiciones populares los s\u00edmbolos nunca son excluyentes y \u00fanicos, pueden, por el contrar\u00edo, transmitir significados m\u00faltiples. Esto se consigue mediante la transferencia metaf\u00f3rica de los s\u00edmbolos a trav\u00e9s del color, las formas, su posici\u00f3n en relaci\u00f3n a otros objetos, etc. As\u00ed, sabemos que esos elementos que constituyen la esencia del s\u00edmbolo son la referencia a un conjunto de categor\u00edas que ordenan el mundo. Esos mismos elementos si son alterados pueden cambiar el significado del s\u00edmbolo. En el caso del \u00e1rbol c\u00f3smico y sagrado, este en los cuentos de Luis de la Puente segu\u00eda revistiendo los mismos elementos que en las tradiciones orales y en las fiestas populares, por lo tanto su transmisi\u00f3n simb\u00f3lica segu\u00eda siendo la misma<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftn22\">[22]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como ya se ha demostrado con trabajos anteriores Luis de la Puente Uceda se precipit\u00f3 en el camino que opt\u00f3, y muchos de sus an\u00e1lisis fueron descontextualizados. Esto desde un aspecto ideol\u00f3gico y t\u00e1ctico no importa en este ensayo, sin embargo hasta\u00a0 este hecho sugiere algo. En una coyuntura donde el movimiento en Cuzco con Hugo Blanco fracas\u00f3, donde las elecciones democr\u00e1ticas al mando de Fernando Belaunde parecen derrumbar todo tipo de camino revolucionario, y sobre todo cuando hab\u00eda una gran eclosi\u00f3n de movimientos contestatarios en Am\u00e9rica Latina que parec\u00edan dejar atrasado al Per\u00fa. En esos momentos el MIR dentro de sus c\u00e1nones doctrinarios propon\u00eda elevar la conciencia revolucionaria<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftn23\">[23]<\/a>. Esto en materia pol\u00edtica implicaba incrementar las fuerzas revolucionarias a trav\u00e9s de la presencia humana. Atraer a j\u00f3venes, obreros y al mundo campesino al movimiento armando debi\u00f3 significar una tarea emblem\u00e1tica que tuvo ecos muy limitados. Pero conociendo el principal inter\u00e9s del ex l\u00edder aprista, este al parecer se interes\u00f3 en aquel mundo que le servir\u00eda de apoyo, as\u00ed identificando su poblaci\u00f3n a \u201cconcientizar\u201d elabor\u00f3 ciertos discursos ideol\u00f3gicos que llegaran a ser asimilados con facilidad (pues la premura del tiempo revolucionario era cercano, para muchos la revoluci\u00f3n en esa \u00e9poca estaba a la vuelta de la esquina). Muchos de estos discursos fueron transformados en ficciones, es decir cuentos, luego llamados \u201crevolucionarios\u201d con un fin pedag\u00f3gico y pol\u00edtico; en ese sentido Luis de la Puente (un hombre que vivi\u00f3 y conoci\u00f3 bien una parte del mundo rural) se sirvi\u00f3 de sus antiguas experiencias y vivencias para dotar de elementos simb\u00f3licos y m\u00edticos propios del mundo rural a sus ficciones narrativas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed, el lector se habr\u00e1 dado cuenta que este ensayo no pudo responder con total firmeza, a las preguntas planteadas, m\u00e1s ha sugerido salidas; en ese sentido hemos fracasado. Sin embargo esas preguntas siguen abiertas para que puedan ser respondidas por investigaciones de mayor rigurosidad. Lo que he pretendido ha sido pr\u00e1cticamente sentar lineamientos, exponer y tal vez justificar propuestas. La relaci\u00f3n evidente entre los grupos armados y las narrativas pedagog\u00edas que se traducen en cuentos o par\u00e1bolas es totalmente visible, y hay que tratar de buscar los v\u00ednculos m\u00e1s all\u00e1 de la ideolog\u00eda que la expedita, hay que localizarlos en las entra\u00f1as mismas de sus autores, del p\u00fablico a donde pretenden llegar, en su contexto real, en sus versiones y fuentes de inspiraci\u00f3n y creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><b>ANEXO<\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 CUENTOS REVOLUCIONARIOS.<\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i>\u00a0<\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i>LOS DOS \u00c1RBOLES.<\/i><\/b><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>Antes hab\u00eda un \u00e1rbol grande, alto, verde, con muchas ramas y hojas, y que daba frutos muy ricos, que ten\u00edan flores muy lindas y de delicado perfume. All\u00ed anidaban los pajarillos y con su canto alegraban el ambiente. La sombra que extend\u00eda refrescaba el descanso de los caminantes. Era un \u00e1rbol bueno y querido.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>Pero lleg\u00f3 a \u00e9sta tierra gente extra\u00f1a, de otras costumbres y de otro modo de vida. Ellos cortaron aquel \u00e1rbol bueno, lo destruyeron y en su lugar sembraron otro \u00e1rbol distinto.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>Este \u00e1rbol nuevo era grande y malo, daba frutos venenosos que mataba a quien los com\u00eda, no ol\u00eda agradable, apestaba, no serv\u00eda de nido a los pajarillos, era mas bien madriguera de alima\u00f1as de toda especie;: culebras, v\u00edboras, ara\u00f1as y lagartos y todo animal conocido como enemigo y da\u00f1ino del hombre.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>Este \u00e1rbol malo hasta ahora existe. Nosotros deseamos destruirlo ya que no brinda ning\u00fan bien-al contrario- nos ocasiona toda clase de desgracias y todo los males y da\u00f1os posibles, pues somos sus victimas desde hace tiempo.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>Unos plantean que hay que echar lazo a las ramas mas altas, subir a la copa y as\u00ed subidos empezar a cortarlo hoja por hoja, ramita por ramita.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>Otros, plantean que de ese modo no es posible ni es\u00a0 practico, proponiendo construir una tarima, un andamio de la misma altura que el \u00e1rbol para empezar a cortarlo desde all\u00ed.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>Unos terceros, afirman que ninguno de los dos m\u00e9todos se\u00f1alados antes son los correctos, un campesino para cortar un \u00e1rbol-dicen-agarra un hacha fuerte y bien filuda y empezar a dar cortes en su base.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>Entonces, como ven, la gente se ha agrupado en tres sectores y cada uno propone formas distintas de cortar el \u00e1rbol malo que todos deseamos destruir.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>Algo parecido, muy semejante, ocurre con nuestra historia y nuestra tarea actual de liberaci\u00f3n nacional.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>El \u00e1rbol que hab\u00eda antes, grande, bueno y querido, es el Imperio de los Incas (que estaba organizado a manera de un estado socialista primitivo o como otros consideran un estado esclavista paternalista)<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>Los gobernantes de entonces se preocupaban de los problemas del pueblo y los resolv\u00edan con la ayuda de todos; los campesinos viv\u00edan en ayllus, cada hombre y cada mujer ten\u00eda tierra y ganado suficiente parta satisfacer sus necesidades; para tiempos de sequ\u00eda hab\u00eda graneros donde almacenaban sobrantes de los a\u00f1os de abundancia; la forma de trabajo era colectiva: ayuda mutua entre los campesinos que laboraban como hermanos, estrechamente unidos; de esta \u00e9poca quedan restos de andenes, canales de irrigaci\u00f3n, caminos , fortalezas que hoy admiran hombres de todo el mundo. No hay duda que- para su tiempo y con las herramientas muy sencillas que pose\u00edan- los Incas estaban muy adelantados y el pueblo viv\u00eda con sus principales necesidades satisfechas, salvo cuando las calamidades de la naturaleza se prolongaban y provocaban hambrunas.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>El \u00e1rbol bueno fue destruido por la conquista espa\u00f1ola y en su lugar fue plantado el \u00e1rbol malo que es el sistema de explotaci\u00f3n que desde hace tiempo nos oprime.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>Los espa\u00f1oles destruyeron la organizaci\u00f3n social y econ\u00f3mica, estableciendo en su lugar el sistema de haciendas que usurpo (rob\u00f3) las tierras de los ayllus y convirti\u00f3 a sus pobladores en siervos, o los llev\u00f3 a trabajar como esclavos en los telares y minas donde murieron por millones.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>Fue como si el d\u00eda de pronto\u00a0 se convirtiera en\u00a0 noche; una sombra muy negra cubri\u00f3 los corazones\u00a0 de los peruanos de entonces. Desde aquella \u00e9poca nuestros recuerdos son amargos, la tristeza congelo nuestra alegr\u00eda, el grito jubiloso de vivir se volvi\u00f3 pena ahogada en la garganta; el contento de trabajar se transform\u00f3 en pesadilla; los rostros alegres empezaron a reflejar gritos de angustia y quejas a nuestros esp\u00edritus adoloridos; el bien se volvi\u00f3 mal; la felicidad, desgracia.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>Con la Independencia y la Rep\u00fablica nos liberamos del dominio espa\u00f1ol, pero no cambi\u00f3 la situaci\u00f3n del pueblo peruano, especialmente la del campesinado; este hecho hist\u00f3rico solo signific\u00f3 el traspaso del poder de los gamonales espa\u00f1oles a los gamonales peruanos. El campesino sigui\u00f3 sufri\u00e9ndola misma explotaci\u00f3n e injusticia de antes. Es el mismo \u00e1rbol malo que hasta hoy padecemos.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>Ahora todos queremos destruir esta organizaci\u00f3n mala que nos impusieron los espa\u00f1oles. Y como en el caso del \u00e1rbol, no todos los peruanos nos hemos puesto de acuerdo todav\u00eda.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>Unos, creen que con elecciones-postulando para Presidente, senador o diputado- se puede llegar al poder y cambiar la situaci\u00f3n. Pero ocurre que no pueden subir, o que si alguno lo logra no puede hacer nada, ni siquiera dar una gota del r\u00edo de promesas que hizo como candidato; todos conocemos como es el carnaval electoral y nunca hemos visto mejorar nuestra vida por ese m\u00e9todo. Estos son los que quieren subir al \u00e1rbol ech\u00e1ndole lazo y cuando alguna vez lo hacen. Son picados por las alima\u00f1as que hay arriba, haci\u00e9ndolos caer o corrompi\u00e9ndolos.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>Los segundos, creen que hay que basarse solamente en la organizaci\u00f3n sindical de cada hacienda, distrito , provincia, departamento, etc., hasta que sea tan fuerte que se cree otro poder igual al de los explotadores y que entonces habr\u00e1 llegado el momento de establecer el poder revolucionario. Pero nuestros enemigos no nos permiten este desarrollo, pues con las suspensiones de garant\u00edas, redadas, masacres, detienen cuando se les da la gana el avance sindical y la propia experiencia de esta lucha prueba\u00a0 que la organizaci\u00f3n de masas sola es impotente para tomar el poder o gobierno en sus manos. Estos son los que quieren construir el andamio que muchas veces cae y ofrece una postura muy inc\u00f3moda para dar el corte.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>El tercer grupo, piensa que hay que formar guerrillas y empezar a luchar por los derechos de los campesinos con estos grupos armados y preparados. La experiencia de las recuperaciones de tierras nos prueban que si los campesinos no se organizan, unen y arman, son masacrados y derrotados por los enemigos del pueblo cuando tratan de reclamar sus derechos. A la violencia represiva de los gamonales y dem\u00e1s explotadores hay que oponerle la violencia organizada popular revolucionaria. El \u00fanico poder valedero y real es el que sostiene en los fusiles, por eso el campesinado y el propio pueblo en general debe tener su propia fuerza armada cuyos embriones son las guerrillas. Estos son los que quieren cortar el \u00e1rbol malo con un hacha.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>Pero esto no es senillo. El hacha tiene dos partes principales: la parte del metal y el mango de madera. La parte de metal es la que corta y debe estar bien afilada, y el mango o cabo tiene que ser de madera escogida, dura, resistente y, tambi\u00e9n tallada en la forma conveniente a fin de que se una bien con la parte met\u00e1lica del hacha.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>De igual manera, son las guerrillas-como m\u00e9todo fundamental para hacer la revoluci\u00f3n- son el metal afilado,\u00a0 y la ayuda directa del campesinado es el cabo del hacha.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>Las guerrillas deben estar armadas y bien preparadas, saber el m\u00e9todo correcto de este tipo de lucha. Pero solas no pueden actuar eficazmente; tiene que contar con el apoyo directo de los campesinos seleccionados y organizados en c\u00e9lulas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), .Tal como no se puede poner madera blanda o quebradiza de cabo de hacha, a la organizaci\u00f3n revolucionaria-que es distinta al sindicato- no pueden entrar campesinos miedosos y faltos de conciencia, solo pueden entrar los muy seleccionados, concientes y probados. Tal como no se puede poner una raja de le\u00f1a como cabo de hacha, no se puede hacer el apoyo desorganizado, tiene que ser de campesinos selectos y organizados en c\u00e9lulas secretas y peque\u00f1as de nuestro Partido: el MIR.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>En nuestros montes hay muchos \u00e1rboles de madera buena\u00a0 para hacer buenos cabos de hacha. As\u00ed, en nuestro pueblo hay buenas organizaciones de masas, buenos sindicatos probados en su lucha contra el gamonalismo, de donde saldr\u00e1n buenas c\u00e9lulas revolucionarias de nuestro Partido.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>El \u201chacha\u201c(guerrilla) es un instrumento del pueblo. De los explotados del Per\u00fa, con ella vamos a cortar el \u00e1rbol de nuestras desgracias en su misma base; su aparato represivo, Mientras mas \u201chachas\u201d existan, mas r\u00e1pido podremos traer abajo el \u00e1rbol malo. A medida que aumentemos el n\u00famero de guerrillas fuertes, aceleraremos la ca\u00edda del actual sistema de explotaci\u00f3n insoportable que padecemos. <\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<div>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n<p>* La imagen que se utiliza al inicio de este ensayo fue tomada de una fiesta del carnaval en Lambayeque el 29 de diciembre del 2011, la nota fue publicada en el portal de Estudio 92.<\/p>\n<p>[1] Con cari\u00f1o a Viviana, la primera persona que escucho las ideas que son la base de este trabajo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftnref2\">[2]<\/a> Jan LUST. <i>Lucha revolucionaria. Per\u00fa, 1958-1967<\/i>. Barcelona: RBA, 2013, p. 254.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftnref3\">[3]<\/a> Luis DE LA PUENTE UCEDA. <i>Cuentos revolucionarios. <\/i>1964, En ILDEPU.\u00a0 (Los documentos escritos por nuestro personaje se han extra\u00eddo de la p\u00e1gina del Instituto Luis de la Puente Uceda \u2013 ILDEPU -; estos est\u00e1n en un formato que no est\u00e1 compaginado; por ello en el presente art\u00edculo las referencias a las obras de LDPU no tendr\u00e1n referencia de p\u00e1ginas. Nos disculpamos por ello con los lectores.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftnref4\">[4]<\/a> A esto Robert DARNTON llamar\u00eda \u201cLa ignorancia de la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica de los cuentos populares\u201d, en \u201cLos campesinos cuentan cuentos: El significado de Mam\u00e1 Oca\u201d de <i>La gran matanza de gatos y otros episodios de la historia cultural francesa<\/i>. M\u00e9xico: FCE, 2004, p. 17.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftnref5\">[5]<\/a> Hiroyasu TOMOEDA. \u201cFolklore andino y mitolog\u00eda amaz\u00f3nica: Las plantas cultivadas y la muerte en el pensamiento andino\u201d en <i>Senri Ethnological Studies<\/i>, N\u00b0 10, 1982, p. 275.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftnref6\">[6]<\/a> Mircea ELIADE. <i>Tratado de historia de las religiones<\/i>. T. II. Madrid: Cristiandad, 1974, p. 41.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftnref7\">[7]<\/a> Mircea ELIADE. <i>Tratado de historia\u2026.<\/i>, pp. 68-69.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftnref8\">[8]<\/a> Hiroyasu TOMOEDA. \u201cFolklores andino\u2026\u201d, p. 284.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftnref9\">[9]<\/a> Carlo GINZBURG. \u201cFreud, el hombre de los lobos y los lobizones\u201d en <i>Mitos, emblemas e indicios. <\/i>Barcelona: Gedisa, 1999, p. 200.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftnref10\">[10]<\/a> Jan LUST. <i>Lucha revolucionaria<\/i>\u2026, p. 234.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftnref11\">[11]<\/a> A. L\u00d3PEZ AUST\u00cdN. \u201cEl \u00e1rbol c\u00f3smico en la tradici\u00f3n mesoamericana\u201d en <i>Monograf. Jard. Bot. C\u00f3rdoba<\/i>, N\u00b0 5, 1997, p. 85; tambi\u00e9n Doris HEYDEN. \u201cEl \u00e1rbol en el mito y el s\u00edmbolo\u201d, p. 201.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftnref12\">[12]<\/a> Virgilio Freddy CABANILLAS. <i>Los \u00e1rboles de la vida y muerte y la escala m\u00edstica en la pintura virreinal<\/i>. Tesis para optar el grado de magister, Lima: UNMSM, 2010, p. 50.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftnref13\">[13]<\/a> Luis de la Puente Uceda cre\u00eda irremediablemente que la revoluci\u00f3n pasa por el campo. En <i>Frente a la Revoluci\u00f3n peruana<\/i>. 1964, En ILDEPU.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftnref14\">[14]<\/a> Luis DE LA PUENTE UCEDA. <i>Nuestra posici\u00f3n<\/i>. 1964, En ILDEPU.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftnref15\">[15]<\/a> Luis De LA PUENTE UCEDA. <i>Nuestra\u2026.<\/i><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftnref16\">[16]<\/a> Daniela RUBIO GIESECKE. \u201cLas guerrillas peruanas de 1965: entre los movimientos campesinos y la teor\u00eda foquista\u201d en <i>Hist\u00f3rica<\/i>. Vol. XXXII, N\u00b0 2, 2008, p. 124.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftnref17\">[17]<\/a> Muchas referencias hacen hincapi\u00e9 en la poca llegada que tuvo el movimiento con el mundo campesino. Creemos que el elemento no solo fue pol\u00edtico, de hecho hubo un elemento cultural que respaldase el poco apoyo, por ejemplo como hemos ensayado el poco entendimiento de tradiciones y rituales en un contexto distinto donde ten\u00edan mayor potencial (norte del Per\u00fa) es una posible explicaci\u00f3n. Lamentablemente la mayor\u00eda de posiciones solo hacen referencia al movimiento ideol\u00f3gico, uno de esos trabajos es el de Jose Luis RENIQUE. \u201cDe la traici\u00f3n aprista al gesto heroico\u201d en <i>E.I.A. Estudios Interdisciplinarios de Am\u00e9rica Latina y El Caribe. <\/i><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftnref18\">[18]<\/a> Luis de la PUENTE UCEDA. <i>Frente a la\u2026, <\/i><i><\/i><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftnref19\">[19]<\/a> Luis de la PUENTE UCEDA. <i>La Revoluci\u00f3n peruana. Concepciones y perspectivas. <\/i>1964, en ILDEPU.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftnref20\">[20]<\/a> Luis de la PUENTE UCEDA. <i>La Revoluci\u00f3n\u2026<\/i><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftnref21\">[21]<\/a> Luis de la PUENTE UCEDA. <i>Cuentos\u2026<\/i><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftnref22\">[22]<\/a> Robert DARNTON. \u201cThe symbolic element in History\u201d en <i>The Journal of Modern History<\/i>, Vol. 58, N\u00b0 1, 1986, p.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%203\/HAHR%203.doc#_ftnref23\">[23]<\/a> Esto lo dice mucho antes de la fundaci\u00f3n del propio partido (en 1958) y lo seguir\u00e1 diciendo a trav\u00e9s de sus escritos fundacionales. En &#8220;La Realidad Nacional y la l\u00ednea pol\u00edtica de la Convivencia&#8221;. Moci\u00f3n presentada en la IV Convenci\u00f3n del Partido Aprista el 10 de octubre de 1958 en\u00a0<i>Del Apra al Apra Rebelde<\/i>, pp. 56-108, citado por Jos\u00e9 Luis RENIQUE. \u201cDe la traici\u00f3n aprista\u2026\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Los historiadores deber\u00edan advertir que las culturas \u00a0modelan la manera de pensar, a\u00fan en el caso de los grandes pensadores (Robert Darnton) &nbsp; El Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) inici\u00f3 su despliegue guerrillero en 1965, s\u00f3lo pocos meses despu\u00e9s fueron abatidos por las fuerzas militares. Entre los que cayeron estuvo su l\u00edder Luis de la Puente Uceda, ex militante y disidente del Partido Aprista, exiliado del Per\u00fa en 1953. 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