{"id":990,"date":"2014-01-15T21:00:08","date_gmt":"2014-01-15T21:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/16.147.243.36\/?p=954"},"modified":"2014-01-15T21:00:08","modified_gmt":"2014-01-15T21:00:08","slug":"los-problemas-de-la-confesion-en-lima-a-fines-del-siglo-xvii-atricionistas-y-contricionistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hahr-online.org\/es\/los-problemas-de-la-confesion-en-lima-a-fines-del-siglo-xvii-atricionistas-y-contricionistas\/","title":{"rendered":"Los problemas de la confesi\u00f3n en Lima a fines del siglo XVII: atricionistas y contricionistas"},"content":{"rendered":"<p>En Lima de la \u00e9poca virreinal sucedi\u00f3 un evento de singular importancia. Una mujer que estaba agonizando solicit\u00f3, en los \u00faltimos momentos de su vida, ser bendecida por otra mujer y no por un sacerdote como estaba reglamentado por la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftn1\">[1]<\/a>. \u00bfQui\u00e9n era la mujer que pod\u00eda bendecir?, aquel personaje fue una beata agustina de gran importancia durante las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XVII, nos referimos a \u00c1ngela de Carranza<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftn2\">[2]<\/a>. El hecho mencionado por Francisco Valera, el inquisidor que proces\u00f3 a la beata, fue usado como prueba de su falsa santidad. Este acontecimiento extraordinario nos sirve como introducci\u00f3n para ingresar a un problema m\u00e1s complejo, el de la confesi\u00f3n. La mujer agonizando que solicita la <i>extremaunci\u00f3n <\/i>de otra mujer revela serias dificultades a la hora de estudiar este sacramento cristiano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fue el Concilio de Letr\u00e1n IV en 1215 que instaur\u00f3 el car\u00e1cter obligatorio de la confesi\u00f3n<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftn3\">[3]<\/a>; sin embargo su aplicaci\u00f3n fue durante siglos materia de controversia en el mismo seno de la Iglesia, ya que las diversas \u00f3rdenes religiosas ten\u00edan visiones distintas sobre su aplicaci\u00f3n y efectividad. Jean Delumeau, la autoridad en este tema, nos se\u00f1ala que en Europa del siglo XVI los manuales que usaban los sacerdotes para confesar estaban muy alejados de la realidad, ya que se enfrentaban a una poblaci\u00f3n rural que no ten\u00eda por costumbre confesarse<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftn4\">[4]<\/a>. Ante esto surgieron dos posiciones doctrinarias: los contricionistas y los atricionistas. Ambas posturas ideol\u00f3gicas siguieron discutiendo tendidamente hasta finales del siglo XVII, e incluso durante el siglo XVIII hubo algunos enfrentamientos. Estas mismas controversias debieron de llegar a los reinos hispanoamericanos. \u00bfPor qu\u00e9 no deber\u00edan de llegar?, por m\u00e1s que se pueda pensar lo contrario debemos tener en consideraci\u00f3n que las conexiones entre Europa y los reinos americanos eran tardados pero efectivos. Mucha materia de discusi\u00f3n teol\u00f3gica pasaba con facilidad del viejo mundo a los reinos de Ultra mar. Las \u00f3rdenes religiosas y su gran aparato de movimientos lograron tal efecto. Recu\u00e9rdese por ejemplo c\u00f3mo la discusi\u00f3n sobre la Inmaculada Concepci\u00f3n de La Virgen lleg\u00f3 hasta el mismo seno de la plaza virreinal lime\u00f1a. \u00bfPor qu\u00e9 la discusi\u00f3n en torno a la confesi\u00f3n tuvo que limitarse solo al escenario europeo?, \u00bfpor qu\u00e9 no pensar que la misma controversia se dio y suscit\u00f3 en el ambiente lime\u00f1o?.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los contricionistas pensaban la confesi\u00f3n en t\u00e9rminos perfectos. Planteaban que el sacramento solo pod\u00eda lograr un verdadero efecto redentor si se amaba verdaderamente a Dios, ya que una confesi\u00f3n que se basaba en el miedo a Dios<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftn5\">[5]<\/a> o al infierno no ten\u00eda sentido porque no era sincera. Los atricionistas, en cambio, planteaban que el sistema no pod\u00eda ser perfecto porque el hombre no lo era. Los pobladores comunes no estaban acostumbrados a confesarse, viv\u00edan en el continuo pecado y era mucho m\u00e1s efectivo empujarlos al sacramento mediante el miedo al infierno y los castigos ultraterrenales; era un primer paso para lograr una confesi\u00f3n basada en el puro amor a Dios. El debate se dio en medio de una poblaci\u00f3n altamente hostil a la confesi\u00f3n, ya que este sacramento fue visto como un medio de verg\u00fcenza p\u00fablica, ya que se entend\u00eda que s\u00f3lo se confesaba aquel que hab\u00eda pecado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l era el objetivo de la confesi\u00f3n?. La ambici\u00f3n de la Iglesia fue confesar al pecador, otorgarle perd\u00f3n divino y as\u00ed generarle una sensaci\u00f3n de tranquilidad. Esta premisa se volvi\u00f3 m\u00e1s intensa cuando se hizo obligatorio el sacramento. La confesi\u00f3n privada y detallada de los pecados estaba reglamentada en los manuales de los sacerdotes de los siglos XIV y XV. Mediante esto la Iglesia tuvo como objetivo lograr un monopolio de la salvaci\u00f3n generando \u201cconciencias tranquilas\u201d<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftn6\">[6]<\/a>. Esto tra\u00eda r\u00e9ditos pol\u00edticos, espirituales y econ\u00f3micos. Sin embargo, este sistem\u00e1tico monopolio sufri\u00f3, a veces, de transgresiones debido a su propia rigidez. Fuera de los incesantes debates que buscaban alcanzar la reforma del sacramento, se encontraban problemas como la dif\u00edcil situaci\u00f3n de poblaciones gentiles (como los indios en Am\u00e9rica), y la aparici\u00f3n de movimientos her\u00e9ticos y cism\u00e1ticos que cuestionaban este <i>status quo. \u00bf<\/i>El hecho narrado en la introducci\u00f3n del texto perteneci\u00f3 a estos tres peligros?. De alguna manera la acci\u00f3n de \u00c1ngela de Carranza no fue una se\u00f1al de santidad. Para la Iglesia, la capacidad de confesar de nuestra beata fue vista como un ataque directo contra la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica y sus preceptos. \u00bfPor qu\u00e9?. Explicamos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La confesi\u00f3n como sacramento se reglament\u00f3 r\u00e1pidamente por la jerarqu\u00eda clerical virreinal. Los manuales de confesi\u00f3n llegaron a Am\u00e9rica r\u00e1pidamente, ense\u00f1ar a los ind\u00edgenas estos sacramentos y ganar \u201csus almas\u201d demand\u00f3 la presencia de gran cantidad de corporaciones religiosas que hicieran posible esta experiencia. La confesi\u00f3n tambi\u00e9n fue introducida como ejercicio coactivo f\u00edsico dentro de los Tribunales de la Inquisici\u00f3n. As\u00ed, lo explic\u00f3 Nicolao Eymerico, inquisidor de Arag\u00f3n, en el siglo XIV cuando compone un Manual de inquisidores para sus colegas en Espa\u00f1a y Portugal; el tormento para \u00e9l debe buscar en \u00faltima instancia la confesi\u00f3n de los delitos<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftn7\">[7]<\/a>. No hemos encontrado, por lo limitado de este ensayo, un manual de inquisidores en el Per\u00fa, pero por la extensi\u00f3n de la obra podemos suponer que los criterios variaban levemente. En s\u00edntesis, hay un clima confesional bastante intenso en la Lima virreinal. La iglesia se preocupa por introducir este sacramento como una pr\u00e1ctica obligatoria, y la reglament\u00f3. El Tercer Concilio Limense (1582-1583) fue convocado por el Arzobispo Toribio de Mogrovejo, y este incluy\u00f3 su preocupaci\u00f3n por la situaci\u00f3n de las poblaciones gentiles, para ello normaliza la pr\u00e1ctica confesional. Primero, se limita a \u00bfqui\u00e9nes pueden ejercer dicho sacramento?: \u201c[\u2026] Y porque no todos son id\u00f3neos para oir las confesiones de todos [\u2026] de suerte que los letrados y muy doctos se les d\u00e9 la aprobaci\u00f3n general, y con los que no son tan suficientes se guarde la limitaci\u00f3n de personas [\u2026]\u201d<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftn8\">[8]<\/a>. En las actas de este Concilio se pone con gran \u00e9nfasis el car\u00e1cter contrito de la jerarqu\u00eda clerical. As\u00ed, se dice.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Procuren los obispos socorrer a la necesidad espiritual de las conciencias de indios provey\u00e9ndoles de quando en quando de confesores extraordinarios [\u2026] Porque los indios, que por temor o por verg\u00fcenca, o tambi\u00e9n por alg\u00fan disgusto y aborrecimiento, suelen muchas veces encubrir a sus curas los pecados m\u00e1s graves que tienen [\u2026]<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftn9\">[9]<\/a><\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Y luego contin\u00faa:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>[\u2026] Siendo, pues, de necesidad la entera confesi\u00f3n de todos los pecados mortales, de modo que en ninguna manera puede la tal absoluci\u00f3n ser leg\u00edtima, si no es en caso de necesidad urgente, conviene en todas maneras que los confesores est\u00e9n muy advertidos [\u2026]<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los art\u00edculos 15 y 16 respectivamente de las actas nos dice lo siguiente: la confesi\u00f3n debe ser detallada y perfecta. Nuevamente se trata la idea de la verg\u00fcenza p\u00fablica ante la confesi\u00f3n como un elemento que dinamiza esta pr\u00e1ctica. El empe\u00f1oso neceser que se incide sobre la declaraci\u00f3n de todos los pecados como condici\u00f3n irresoluble para conseguir el perd\u00f3n s\u00f3lo demuestra el car\u00e1cter atricionista del siglo XVI.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed como los inquisidores, los confesores tambi\u00e9n tuvieron sus manuales. Especialmente luego del Tercer Concilio se constituy\u00f3 la obra titulada <i>Confessionario para los curas de Indios. Con la Instrucci\u00f3n contra sus ritos y exhortaci\u00f3n para ayudar a bien morir y summa de privilegios y forma de impedimentos del Matrimonio. Compuezto y traducido en las lenguas Quichua y Aymar\u00e1 por autoridad del Concilio Provincial de Lima, del a\u00f1o de 1583 <\/i>de Antonio Ricardo en 1588, obra que se encontraba en la Biblioteca de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas hasta su expulsi\u00f3n en 1767<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftn10\">[10]<\/a>. Esta preocupaci\u00f3n del Tercer Concilio Limense por la pr\u00e1ctica confesional de los gentiles se explica porque la Contrarreforma se hab\u00eda propuesta como objetivo la toma de conciencia de las faltas y el reconocimiento de la culpabilidad. Esto trat\u00f3 de ser aplicado inmediatamente en Am\u00e9rica, y como se dijo se trat\u00f3 de adecuar los manuales de confesi\u00f3n a una realidad muy distinta, as\u00ed los sacerdotes tuvieron que estar muy involucrados en una comunidad para conocer el dialecto, las formas de relacionarse, matrimonio, etc, y a partir de ello saber qu\u00e9 conductas se sancionar\u00edan. Todo esto facilitaba el disciplinamiento de las conciencias<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftn11\">[11]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Posteriormente, los diferentes Concilios Limenses que se dan desde el siglo XVI le siguen dando una importancia gravitante a la confesi\u00f3n. Usaremos, anacr\u00f3nicamente, el Sexto Concilio (1772) para reflejar, no la importancia normativa de la confesi\u00f3n, sino para apreciar la contrici\u00f3n en su estado puro. As\u00ed, se escribe en las actas:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>La Sana Fe Catholica base y cimiento de el Christianismo [\u2026] exige de nosotros dos cosas seg\u00fan el testimonio del Apostol a saber: dar firme interior ascenso y creer con el Coraz\u00f3n para ser Justificados los Misterios que la Santa Yglesia Romana, maestra y columna de la Verdad propone y ense\u00f1a a los Fieles y Confesarlos esteriormente y con la boca para ser salvos [\u2026]<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>M\u00e1s adelante se menciona:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Para que los Confesores act\u00faen debidamente las partes de Maestros, Medicos y Juezes de las Almas que exercen en el Tribunal de la penitencia el presente Concilio los exhorta por las entra\u00f1as de Jesu Christo que examinen en Doctrina Christiana a los Penitentes de quienes recelan que no la saben especialmente al tiempo de cumplir con el precepto anual de la Confesi\u00f3n y que hall\u00e1ndolos ignorantes de lo que deben saber con necesidad de medio para salvarse por ningun pretexto los absuelvan hasta que lo aprendan [\u2026]<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftn12\">[12]<\/a><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estos dos extractos est\u00e1n contenidos en los cap\u00edtulos 1 y 9 respectivamente de las actas del Concilio, hay que se\u00f1alar su importancia en materia de presentaci\u00f3n; sin embargo hay que deducir cosas m\u00e1s importantes. De lo anterior podemos obtener hasta tres conclusiones: a) estamos antes un ejemplo normativo de la contrici\u00f3n, b) la confesi\u00f3n, como en Europa, se reglament\u00f3 de la misma manera: una vez al a\u00f1o y detallada, y c) que en pleno siglo XVIII los contricionistas eran mayor\u00eda (eficaz, por lo menos). \u00bfQu\u00e9 sucede en Am\u00e9rica que la contrici\u00f3n sigue hegem\u00f3nica, mientras la victoria de la atrici\u00f3n se da en Europa en el mismo siglo?. Jean Delumeau es claro. A partir de la mitad del siglo XVII los preceptos del Concilio de Trento van admitiendo cada vez m\u00e1s la atrici\u00f3n. Jansenio afirmaba que un temor al infierno es saludable porque puede influir en la persona un sentimiento para no pecar, y llevar una vida espiritual. Para \u00e9l, la atrici\u00f3n es una contrici\u00f3n imperfecta. Hac\u00eda 1700 Bossuet hab\u00eda conseguido que se condenara varias proposiciones del Concilio de Trento contra la atrici\u00f3n, y hab\u00eda justificado que esta forma de penitencia tambi\u00e9n involucraba un amor a Dios<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftn13\">[13]<\/a>. Sin embargo, esta victoria aparente estuvo envuelta por una situaci\u00f3n conflictiva donde se empezaba a justificar los argumentos de la atrici\u00f3n; al parecer el efecto favorable de esta situaci\u00f3n no lleg\u00f3 a Am\u00e9rica. Lima. Particularmente los reinos de Ultramar estaban envueltos en una situaci\u00f3n especial por tener la presencia de poblaciones gentiles. Esto supone encontrarse en un permanente estado de evangelizaci\u00f3n, situaci\u00f3n peligrosa para empezar a predicar una confesi\u00f3n basada solo en el miedo al infierno o a los castigos porque pod\u00eda relajar a los conversos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En este momento volvemos al hecho particular. \u00c1ngela de Carranza, como confesora y m\u00edstica que pod\u00eda entregar la salvaci\u00f3n a trav\u00e9s de la <i>extremaunci\u00f3n, <\/i>aparece en esta \u00e9poca de debate y controversia. Si, como vimos, la confesi\u00f3n fue aplicada de la misma forma que en Europa (anual, detallada, precisa y contrita), y por otro lado estuvo muy impulsada por el car\u00e1cter particular del virreinato, entonces \u00bfQu\u00e9 implicaba que una mujer le quite el monopolio de la confesi\u00f3n a la Iglesia?. En este momento, podemos suponer que fue un peligro cism\u00e1tico, her\u00e9tico, por lo menos en el proceso que sigui\u00f3 la beata se la alude con esos calificativos. Sin embargo, puede tratarse tambi\u00e9n de una conducta popular lo que la llevar\u00eda a representar una inversi\u00f3n del orden<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftn14\">[14]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>C\u00f3mo mencion\u00f3 Jean Delumeau, la contrici\u00f3n (muy intensa en Lima virreinal por lo ya explicado) no aceptaba una confesi\u00f3n basada en el temor, requer\u00eda un ejercicio espiritual profundo y un autentico amor a Dios [algo que Lutero cr\u00edtico fuertemente en 1517]. En la ciudad de los Reyes donde hab\u00eda una composici\u00f3n popular muy elevada, y poblaciones gentiles mezcladas en los estratos populares \u00bfQu\u00e9 tan efectivo fue practicar el sacramento de esa forma?.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Y que en una ocasi\u00f3n se estaba muriendo en cierta ciudad una muger en mal estado, sin quererse confesar, y que fue llevada esta rea de orden de Dios donde estaba\u00a0 la muger, y que aplic\u00e1ndole sus quentas se convirti\u00f3, confeso y salvo sin resistencia (308v).<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta mujer se resisti\u00f3 a confesar (se supone ante un sacerdote) y reci\u00e9n lo hizo ante la beata. Sin resistencia se confes\u00f3 y salv\u00f3. \u00bfPor qu\u00e9 la resistencia inicial?. La pregunta no podr\u00eda responderse si no tom\u00e1ramos nuevamente a Delumeau como explicaci\u00f3n. Cuando el sacramento de la confesi\u00f3n se introdujo hubo terquedad de las poblaciones en ejercerla \u00bfpor qu\u00e9?. Porque ante todo la confesi\u00f3n implicaba el deseo de estar tranquilo con su conciencia, solo se confesaban los pecadores era la creencia generalizada. Una confesi\u00f3n como extensi\u00f3n de un sacramento instaurado por la doctrina cristiana para lograr la interiorizaci\u00f3n de las culpas no era lo que en t\u00e9rminos reales se pensaba. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 la mujer agonizante si acept\u00f3 la confesi\u00f3n por parte de \u00c1ngela?.. La confesi\u00f3n de la \u00e9poca era exigida y contrita, frente a esto \u00c1ngela ofreci\u00f3 un m\u00e9todo de salvaci\u00f3n r\u00e1pido, inmediato y seguro. Era adem\u00e1s \u2013 seg\u00fan creencia popular \u2013 una santa que se relacionaba con las divinidades, rescataba almas y salvaba a las personas. \u00c1ngela se configur\u00f3 como un elemento que popularmente revolucion\u00f3 los sacramentos eclesi\u00e1sticos porque otorgaba perd\u00f3n, confesaba y salvaba a las personas. En una palabra, \u00c1ngela le quit\u00f3 el monopolio de la tranquilidad de conciencia a la Iglesia. Si la mujer se hubiese confesado, ante un sacerdote, y nunca tuvo practicas espirituales en su vida, su salvaci\u00f3n personal se ver\u00eda en peligro, porque una confesi\u00f3n atrita no ten\u00eda sentido, y no aseguraba la salvaci\u00f3n. Lo ofrecido por \u00c1ngela no diferenciaba si la confesi\u00f3n era por miedo o amor, ella \u201csalvaba\u201d y punto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tal peligro parece confirmar Jos\u00e9 del Hoyo, abogado de presos que presenci\u00f3 y relat\u00f3 el auto de fe de 1694 donde \u00c1ngela fue condenada. Seg\u00fan \u00e9l la beata dec\u00eda que las cuentas que ella repart\u00eda ten\u00edan un efecto salvador, y \u201c[\u2026] <b><i>el que las tuviera, no le har\u00e1 falta la absoluci\u00f3n; caso que no haya copia de confesores, y que teniendo una de estas cuentas un hereje \u00f3 gentil, les conceder\u00e1| Dios virtud de convertirse<\/i><\/b>\u201d<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftn15\">[15]<\/a>. C\u00f3mo remarcamos en l\u00edneas anteriores, \u00c1ngela conced\u00eda la salvaci\u00f3n inmediata y segura, a\u00fan para herejes y gentiles. Es decir, romp\u00eda con las reglas de la contrici\u00f3n y el monopolio confesional de la Iglesia. \u00bfEra \u00c1ngela una practicante atrita?. Es dif\u00edcil saberlo, sin embargo podemos generar algunas intuiciones. \u00c1ngela al parecer tuvo algunos v\u00ednculos con la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, particularmente con el indio Nicol\u00e1s de Ayll\u00f3n, otra figura de santidad de la \u00e9poca.\u00a0 En la hagiograf\u00eda que le hacen se menciona que este tuvo una visi\u00f3n donde aparece la beata agustina. \u00bfPor qu\u00e9 es importante esto?. Porque, los jesuitas fueron la orden que defendi\u00f3 f\u00e9rreamente los beneficios de la atrici\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El debate entre atritos y contritos se redujo pr\u00e1cticamente a dos \u00f3rdenes religiosas: dominicos y jesuitas. En el primer bando un conocido Domingo de Soto mencionaba que una confesi\u00f3n solo basada en el miedo a los castigos solo era una ilusi\u00f3n que no permitir\u00eda redimirse de sus verdaderas faltas; por el contrario los jesuitas Gabriel Vel\u00e1squez y Francisco Suarez justificaban a las personas que van a confesarse solo por el miedo ya que son disposiciones suficientes para encaminar al alma<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftn16\">[16]<\/a>. Este debate teol\u00f3gico de la \u00e9poca de la Contrarreforma tambi\u00e9n se vio matizado cuando Lutero (agustino) lleg\u00f3 a mencionar que el hombre nunca podr\u00eda llegar a una confesi\u00f3n pura ya que su condici\u00f3n es imperfecta. De alguna manera \u00c1ngela de Carranza, una mujer que escrib\u00eda, por ende sab\u00eda leer, se nutri\u00f3 de estas fuentes intelectuales. Uno de las principales autores que pudo tomar fue a Fray Luis de Granada, un m\u00edstico muy le\u00eddo por las beatas del siglo XVII, este autor fue la fuente intelectual de la mayor\u00eda de las bienaventuradas lime\u00f1as. \u00c9l propon\u00eda una inversi\u00f3n de la jerarqu\u00eda en materia de castidad, obediencia y confesi\u00f3n, por lo que sus escritos fueron considerados peligrosos por la Inquisici\u00f3n<a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftn17\">[17]<\/a>. Estas fuentes doctrinales m\u00e1s sus relaciones con el ambiente jesuita, favoritos del atricionismo, pudo influir en sus concepciones confesionales. M\u00e1s a\u00fan si tomamos en cuenta que los impulsores del contricionismo fueron los dominicos, la corporaci\u00f3n religiosa m\u00e1s despreciada por \u00c1ngela de Carranza, tanto que llegaron a ser demonizados, condenados y castigos en las visiones de la beata [pero esto no es el tema del presente texto].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, se nos hace dif\u00edcil conocer si la beata \u00c1ngela de Carranza fue una ferviente militante del atricionismo, sus relaciones y fuentes intelectuales pueden denotar a lo mucho una influencia. Pero, lo que si no queda duda es el car\u00e1cter popular de la beata en relaci\u00f3n a las pr\u00e1cticas confesionales. As\u00ed, \u00c1ngela fue vista como un medio que acercaba la divinidad de forma inmediata, y tambi\u00e9n otorgaba salvaci\u00f3n, a\u00fan al m\u00e1s condenado, mediante la confesi\u00f3n. Esto indiscutiblemente rompi\u00f3 e hizo peligrar el estatus de la Iglesia. Las fuentes oficiales que sobre ella se han escrito, tanto de Francisco Valera como de Jos\u00e9 del Hoyo llaman a estas presunciones absurdas, indecentes y her\u00e9ticas como parte de un discurso represor y descalificador.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Termino con lo siguiente \u00bfporqu\u00e9 decimos que \u00c1ngela es popular?. \u201cPopular\u201d en tres sentidos: a) Invirti\u00f3 los ordenes jer\u00e1rquicos , es decir dio una alternativa a la poblaci\u00f3n para poder salvarse sin necesidad de la confesi\u00f3n eclesi\u00e1stica, b) su acercamiento a la poblaci\u00f3n se conoce por las fuentes que la procesaron, por sus condici\u00f3n de beata exclaustrada viv\u00eda en su casa y se desplazaba libremente por las calles de Lima, lo que de alguna manera la acerc\u00f3 a los estratos populares, posiblemente muchos ind\u00edgenas [es decir, los gentiles], y c) por el v\u00ednculo que hubo entre sus estrategias de santidad (otorgar salvaci\u00f3n) y la correspondencia con una poblaci\u00f3n que aprueba y legitima tales acciones. \u00c1ngela conoci\u00f3 muy bien las din\u00e1micas de los grupos sociales de su tiempo. Todo ello est\u00e1 inmerso en un ambiente donde la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica impuso la confesi\u00f3n en t\u00e9rminos contritos y perfectos. El principal problema de ello, es que seg\u00fan la doctrina contricionista, no se pod\u00eda asegurar un perd\u00f3n, y menos la salvaci\u00f3n si la confesi\u00f3n no era absolutamente verdadera. Al parecer, una parte de la poblaci\u00f3n prefiri\u00f3 elegir otras alternativas de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftnref1\">[1]<\/a> ARCHIVO HIST\u00d3RICO NACIONAL DE MADRID. Tribunal de Lima. Relaci\u00f3n de causas de fe, Libro 1032, f. 308v. El presente documento me fue permitido revisar gracias a la Dra. Mar\u00eda Emma Mannarelli, a quien agradezco profundamente sus consejos, ayuda y recomendaciones a lo largo de mis estudios en la Escuela de Historia. A ella dedico este trabajo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftnref2\">[2]<\/a> \u00c1ngela de Carranza, fue una beata agustina originaria de Tucum\u00e1n que lleg\u00f3 a Lima en 1665, tuvo fama de santa durante sus a\u00f1os de apogeo, inclusive lleg\u00f3 a escribir un cuaderno de m\u00e1s de 7500 folios. En diciembre de 1688 fue arrestada por el Santo Oficio, y en 1694 sali\u00f3 en auto de fe. Su personalidad y misticismo han sido tratadas por Mar\u00eda Emma MANNARELLI. \u201cFragmentos para una historia posible: escritura\/cr\u00edtica\/cuerpo de una beata del siglo XVII\u201d en Mois\u00e9s LEMJI y Luis MILLONES (Eds.), <i>Historia, memoria y ficci\u00f3n<\/i>. Lima: Seminario Interdisciplinario de Estudios Andinos\/ Siklos. (1996) y <i>Hechiceras, beatas y exp\u00f3sitas. Mujeres y poder inquisitorial en Lima<\/i>. Lima: Fondo Editorial del Congreso (1998); tambi\u00e9n por Ana S\u00c1NCHEZ. \u201c\u00c1ngela Carranza, alias \u00c1ngela de Dios. Santidad y poder en la sociedad virreinal peruana (s. XVII)\u201d en Gabriela RAMOS y Henrique URBANO (Comp.) <i>Catolicismo y extirpaci\u00f3n de idolatr\u00edas. Siglos XVI-XVIII<\/i>. Cuzco: Centro de Estudios Regionales Andinos: \u201cBartolom\u00e9 de las Casas\u201d (1993).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftnref3\">[3]<\/a> Jacques LE GOFF. <i>\u00bfNaci\u00f3 Europa en la Edad Media?<\/i>. Barcelona: Cr\u00edtica, 2003, p. 77.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftnref4\">[4]<\/a> Jean DELUMEAU. <i>La confesi\u00f3n y el perd\u00f3n. Las dificultades de la confesi\u00f3n, siglos XIII a XVIII<\/i>. Madrid: Alianza, 1992, p. 46.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftnref5\">[5]<\/a> Para revisar los efectos de miedo sobre la poblaci\u00f3n europea de la Edad Media y Moderna es preciso tener en consideraci\u00f3n la \u00edntima relaci\u00f3n que existi\u00f3 entre muerte, pecado y Dios, \u00e9ste es visto como un proveedor de los primeros elementos con un efecto de castigo. La imagen de un Dios encolerizado fue muy difundida en Europa aumentando los temores escatol\u00f3gicos, en Jean DELUMEAU. <i>El miedo en occidente, (Siglos XIV-XVIII)<\/i>. <i>Una ciudad sitiada<\/i>. Madrid: Taurus, 2002, pp. 340-343.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftnref6\">[6]<\/a> Jean DELUMEAU. <i>La confesi\u00f3n<\/i>\u2026, p. 13.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftnref7\">[7]<\/a> Nicolao EYMERICO. <i>Manual de Inquisidores para uso de las inquisiciones de Espa\u00f1a o Portugal o Compendio de la Obra titulada Directorio de Inquisidores<\/i>. [Trad. J. Marchena]. Monpeller: Feliz Avi\u00f1on, 1821, p. 37.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftnref8\">[8]<\/a> <i>Tercer Concilio Limense (1582-1583)<\/i>. Lima: Facultad Pontifica y Civil de Teolog\u00eda de Lima, 1982, p. 66.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftnref9\">[9]<\/a> <i>Tercer Concilio\u2026.<\/i>, p. 67.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftnref10\">[10]<\/a> Luis ARIAS G\u00d3NZALES y Agust\u00edn VIVAS. \u201cLos manuales de confesi\u00f3n para ind\u00edgenas del siglo XVI (Hac\u00eda un nuevo modelo de formaci\u00f3n de la conciencia)\u201d en <i>Stvdia Historica. Historia Moderna<\/i>. XI, 1993, p. 247.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftnref11\">[11]<\/a> Jaime VALENZUELA. \u201cConfesando a los ind\u00edgenas. Pecado, culpa y aculturaci\u00f3n en Am\u00e9rica colonial\u201d en <i>Revista Espa\u00f1ola de Antropolog\u00eda Americana<\/i>, Vol. 37, N\u00b0 2, 2007, p. 51.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftnref12\">[12]<\/a> <i>Sexto Concilio Limense (1772)<\/i>. Biblioteca Apostolica Vaticana, 1952, pp. 10-13.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftnref13\">[13]<\/a> Jean DELUMEAU. <i>La confesi\u00f3n<\/i>\u2026, p. 67.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftnref14\">[14]<\/a> El concepto de Cultura Popular como inversi\u00f3n de las jerarqu\u00edas lo tomamos de Mijail BAJTIN. <i>La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento. El contexto de Francois Rabelais<\/i>. Madrid: Alianza, 1987.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftnref15\">[15]<\/a> Manuel de ODRIOZOLA. <i>Documentos literarios del Per\u00fa<\/i>. T. VI [<i>Relaci\u00f3n sumaria de la causa de Angela Carranza y dem\u00e1s reos, que salieron en el Auto de la F\u00e9 celebrado en la ciudad de Lima, Corte del Per\u00fa, a 20 de Diciembre de 1694, cuya relaci\u00f3n la Scribe el Dr. D. Jos\u00e9 del Hoyo, Contador y Abogado de presos.<\/i>]Lima: Imprenta del Estado, 1874, p. 313.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftnref16\">[16]<\/a> Jean DELUMEAU, <i>La confesi\u00f3n.., <\/i>pp. 56-60.<i><\/i><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"\/Others\/HAHR%202.docx#_ftnref17\">[17]<\/a> Fernando IWASAKI. \u201cMujeres al borde de la perfecci\u00f3n: Rosa de Santa Mar\u00eda y las alumbradas de Lima\u201d en LUIS MILLONES. <i>Una partecita del cielo. La vida de Santa Rosa de Lima narrada por Don Gonzalo de la Maza a quien ella llamaba padre<\/i>. Lima: Horizonte, 1993, pp. 71-110.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Lima de la \u00e9poca virreinal sucedi\u00f3 un evento de singular importancia. Una mujer que estaba agonizando solicit\u00f3, en los \u00faltimos momentos de su vida, ser bendecida por otra mujer y no por un sacerdote como estaba reglamentado por la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica[1]. \u00bfQui\u00e9n era la mujer que pod\u00eda bendecir?, aquel personaje fue una beata agustina de gran importancia durante las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XVII, nos referimos a \u00c1ngela de Carranza[2]. El hecho mencionado por Francisco Valera, el inquisidor &hellip;<\/p>\n<p class=\"read-more\"> <a class=\"more-link\" href=\"https:\/\/hahr-online.org\/es\/los-problemas-de-la-confesion-en-lima-a-fines-del-siglo-xvii-atricionistas-y-contricionistas\/\"> <span class=\"screen-reader-text\">Los problemas de la confesi\u00f3n en Lima a fines del siglo XVII: atricionistas y contricionistas<\/span> Read more \u2192<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":955,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[49,50,51],"class_list":["post-990","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-luis-rodriguez-toledo","tag-angela-de-carranza","tag-confesion","tag-cultura-popular"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.6","language":"es","enabled_languages":["en","es","pt"],"languages":{"en":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"es":{"title":false,"content":false,"excerpt":false},"pt":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/hahr-online.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/990","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/hahr-online.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/hahr-online.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hahr-online.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hahr-online.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=990"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/hahr-online.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/990\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/hahr-online.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=990"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/hahr-online.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=990"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/hahr-online.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=990"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}