{"id":2073,"date":"2015-03-13T20:18:04","date_gmt":"2015-03-13T20:18:04","guid":{"rendered":"https:\/\/16.147.243.36\/?p=2073"},"modified":"2015-03-13T20:18:04","modified_gmt":"2015-03-13T20:18:04","slug":"morir-en-lima","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hahr-online.org\/es\/morir-en-lima\/","title":{"rendered":"Morir en Lima"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">\u201c\u00bf<em>C\u00f3mo podemos pretender que muera a tiempo qui\u00e9n nunca ha vivido a tiempo<\/em>?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>(F. Nietzsche)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La llegada de la muerte es asumida de muchas formas. Philip Ari\u00e9s desde un estudio de larga duraci\u00f3n trataba de entender c\u00f3mo la muerte como suceso era interiorizada de muchas maneras en occidente, la misma gener\u00f3 un conjunto de cultura material expresada en poemas, pinturas, narrativas y ficciones. Nuestra sociedad, de acuerdo al autor, vive en la \u00e9poca de la <em>Muerte oculta<\/em>, aquella de la que no se habla, y m\u00e1s bien es una tragedia que generalmente acaba en un hospital<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. La muerte, sin embargo durante un tiempo fue un ritual, las maneras de c\u00f3mo aceptar el destino final de la vida no era la de un acontecimiento traum\u00e1tico, m\u00e1s bien era un hecho predecible para lo cual uno se preparaba con una anticipaci\u00f3n sorprendente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El testamento es un documento privado elaborado por un hombre que se siente pr\u00f3ximo a la muerte<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, tal es la definici\u00f3n m\u00e1s simple y completa que pudo haber hecho un historiador, de esta forma sentenciaba Alberto Flores Galindo la idea de c\u00f3mo analizar este tipo de documentaci\u00f3n, ya sea pertenezca a un miembro de las ordenes nobiliares, un artesano, un encomendero, incluso algunos indios, la forma de c\u00f3mo dejar expresada sus \u00faltimas voluntades es democratizada a partir de las notar\u00edas. Los testamentos aparecen c\u00f3mo las mejores fuentes para entender y acercarnos a esas personas que mor\u00edan, a partir de su escritura podemos entender sus \u00faltimos deseos terrenales, la forma de c\u00f3mo desean ser enterrados, vestidos, \u00bfd\u00f3nde?, \u00bfcu\u00e1ndo?, \u00bfQu\u00e9 usar?, \u00bfQu\u00e9 cantar?, \u00bfQui\u00e9n debe dar la misa?, etc. A partir del estudio de los testamentos se pueden conocer todos estos detalles. Definitivamente hablar de una metodolog\u00eda sobre el estudio de los testamentos nos llevan a Michelle Vovelle, a partir de libros como <em>Piet\u00e9 baroque et d\u00e9christianisation en Provence au XVIII si\u00e9cle<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><strong>[3]<\/strong><\/a><\/em> o <em>La Mort Et L\u00b4Occident\u2026<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><strong>[4]<\/strong><\/a><\/em> el historiador franc\u00e9s profundiza el estudio de esta fuente porque para \u00e9l significa el encuentro entre una historia que estudia las sensibilidades, los inconscientes, con una historia de lo material a partir de m\u00e9todos seriales<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Vovelle eligi\u00f3 un espacio geogr\u00e1fico determinado y a partir de m\u00e9todos cuantitativos estableci\u00f3 curvas y constantes, esto lo consigui\u00f3 a partir de la fuente material: la arquitectura de los retablos en los cementerios, pero sobre todo como dijimos a partir de los testamentos. Si bien es cierto la emisi\u00f3n de este documento es ajeno a los grupos sociales m\u00e1s desfavorecidos (los marginados, mendigos, vagabundos, esclavos), es ampliamente extendido entre los \u201cno privilegiados\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>, para nuestra comprensi\u00f3n dir\u00edamos aquellos que no pose\u00edan poder pol\u00edtico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los testamentos son esas \u201chuellas\u201d o \u201cindicadores\u201d de las que Michelle Vovelle estudi\u00f3 como \u00e9l mismo dijo en \u201cdecenas de millares\u201d en Provenza<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>, estas fuentes reflejan una sensibilidad en un momento en el cu\u00e1l no se bromeaba con la muerte, este documento espiritual es uno de los mayores elementos del ritual de la muerte<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>, es una pieza angular en su constituci\u00f3n, aqu\u00ed se planea el cortejo y el entierro. No es mi intenci\u00f3n escribir largamente sobre la metodolog\u00eda para estudiar la muerte a partir de testamentos, las fuentes son variadas a pesar de lo <em>silencioso <\/em>que pueda parecer esta historia, largamente los historiadores franceses han descubierto un conjunto de indicadores, y las prestaciones del folklore, de la Historia del arte y los estudios materiales: epitafio, tumbas, etc, han contribuido a esta forma de entender la historia<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. No, no nos detendremos aqu\u00ed. Nos interesa ahora estudiar \u00bfc\u00f3mo mor\u00edan <em>algunas personas <\/em>en Lima del siglo XVIII?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por <em>algunas personas <\/em>pretendo primero discernir los protagonistas de este fragmento, de esta improvisada aproximaci\u00f3n a un recurso del que no me considero un experto. Sin soltar a Vovelle, primero habr\u00eda que entender las dificultades que toda fuente hist\u00f3rica desprende, los testamentos suponen discriminar a un gran conjunto de poblaciones a partir \u00a0del acceso a la escritura, la posesi\u00f3n de bienes y la espiritualidad, estos son indicadores que han de mezclarse para que nuestra proposici\u00f3n tenga alg\u00fan sentido. Los testamentos no fueron elementos necesarios para aquellos pobres que no ten\u00edan propiedad, ni qu\u00e9 decir de los indigentes, tampoco para aquellos que no ten\u00edan acceso a la escritura ni a los c\u00edrculos jur\u00eddico-notariales, \u00bfun indio tributario habr\u00e1 dejado un testamento?. Cabe destacar que para el caso de los ind\u00edgenas si bien no ten\u00edan todos los elementos ya se\u00f1alados, si exist\u00eda un procedimiento en el cual las autoridades ind\u00edgenas deb\u00edan tomar acciones cuando uno estaba enfermo o alguien mor\u00eda, era necesario los arreglos en relaci\u00f3n al testamento, llamar a un notaria o que el mismo encargado escribiera el documento final; aunque la redacci\u00f3n de un testamento depend\u00eda casi en la mayor\u00eda de los casos de la posesi\u00f3n de propiedades, hab\u00eda situaciones en la que la ocupaci\u00f3n de un puesto de responsabilidad o que se estuviera bajo la influencia de autoridades comprometidas en el cumplimiento de la norma bien pod\u00edan obligar a uno a emitir un testamento<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>.<\/p>\n<p>Por otro lado muchos mor\u00edan sin dejar testamentos, <em>ab intestato <\/em>se les llamaba y terminaban en un entierro com\u00fan. Los testamentos como ya ha se\u00f1alado Gabriela Ramos cumplieron un papel esencial en la creaci\u00f3n de una conciencia individual del sujeto cristianizado. \u00bfQui\u00e9nes son entonces esas <em>algunas personas <\/em>de las que hablo?. En esta oportunidad tratar\u00e9 de entender la forma cultural de c\u00f3mo ciertos personajes de la alta aristocracia lime\u00f1a, con un conjunto de propiedades terrenales, mezcladas con las elites de Lima, incluso las jur\u00eddicas (hablamos de los escribanos) y con gran espiritualidad, mor\u00edan. No encontramos mejores ejemplos que los hermanos cofrades de una corporaci\u00f3n tan espiritual, importante y preeminente como la Archicofrad\u00eda de Nuestra Se\u00f1ora del Rosario. Pertenecer a una cofrad\u00eda tambi\u00e9n fue uno de los criterios de Vovelle en <em>Pi\u00e9t\u00e9 baroque\u2026<\/em>, ya que la menci\u00f3n de pertenecer a una hermandad era de mucha importancia ya que significaba el grado de espiritualidad y conciencia espiritual de la persona, como veremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero \u00bfQu\u00e9 entendemos c\u00f3mo <em>forma de morir<\/em>?, \u00bfqu\u00e9 es para nosotros ahora un estudio sobre la muerte?. Retomando a Vovelle diremos que un estudio que trate de entender a la muerte supone ante todo una historia <em>vertical, <\/em>una historia donde tres niveles se encadenan entre s\u00ed, sin que ello signifique\u00a0una causalidad mec\u00e1nica<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>. La muerte sufrida (el hecho), la muerte vivida (el ritual) y el discurso sobre la muerte (los discursos organizados) se interrelacionan dial\u00e9cticamente en el tiempo. Un ejemplo de esta concepci\u00f3n de la muerte como una totalidad es el estudio de Vovelle, para el caso peruano Irma Barriga en su tesis de maestr\u00eda indagaba los diversos aspectos de la muerte, no estudiando solamente el plano de representaci\u00f3n, sino teniendo en cuenta tambi\u00e9n el aspecto demogr\u00e1fico, \u201clas cifras de la muerte\u201d, la salud, la higiene p\u00fablica, como esto repercut\u00eda en las pol\u00edticas de salubridad a la par que se cambiaba las actitudes ante la muerte<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>. Pero no queremos detenernos m\u00e1s en los conceptos, como dir\u00eda Alberto Flores Galindo las definiciones solo quedan completas al final, se entienden m\u00e1s en las conclusiones que en las primeras p\u00e1ginas (o l\u00edneas)<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>. Los conceptos deber\u00edan ayudarnos a aclarar, no a oscurecer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En suma, nos interesa \u00abahora\u00bb <em>la muerte vivida<\/em>, la experiencia, la red de gestos y ritos que acompa\u00f1an el recorrido del \u00faltimo momento. No estudiaremos aqu\u00ed las tasas demogr\u00e1ficas, ni la mortalidad, los indicadores cl\u00e1sicos sobre la regularidad de las muerte, tampoco estudiaremos los discursos organizados sobre la muerte, las pinturas barrocas, de las que Santiago Sebastian e Irma Barriga<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a> respectivamente han estudiado no encontrar\u00e1n mucho eco en esta aproximaci\u00f3n, recordemos por ejemplo como el primero a partir del estudio de las tumbas, las formas escult\u00f3ricas y catafalcos entend\u00eda como la idea de la muerte como\u00a0 reposo pas\u00f3 a una visi\u00f3n angustiosa representada en esqueletos, esta concepci\u00f3n fue introducida por autores de la cristiandad como San Ignacio de Loyola o Fray Luis de Granada (recu\u00e9rdese las calaveras en la pintura de los santos). La muerte es un pensamiento dominante porque ante todo es ineludible, por ello podemos ver \u00a0en la Edad Moderna la aparici\u00f3n de esqueletos, y en Espa\u00f1a la introducci\u00f3n de catafalcos como representaci\u00f3n de la arquitectura mortuoria<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>. Tampoco la literatura ser\u00e1 usada en este ensayo, un ejemplo de su uso es el que corresponde a Johan Huizinga en su cl\u00e1sico <em>El oto\u00f1o de la Edad Media<\/em>, \u00e9l estudi\u00f3 los grabados que serv\u00edan como cubiertas a los poemas, gu\u00edas y obras de ficci\u00f3n que ten\u00edan como protagonista a la Muerte en pleno siglo XIV, \u00e9poca del <em>Memento Mori<\/em>, la Peste Negra y lo que ella representaba: la caducidad de la vida<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a><em>.<\/em> Sin embargo cabe anotar que estas fuentes, si bien su tratamiento fue uno de los aciertos de Aries, es cierto que su car\u00e1cter <em>impresionista <\/em>y <em>tradicional <\/em>no permiten entender plenamente el significado de la muerte a nivel general, sobre todo en una \u00e9poca donde no existe pluralismo religioso, donde el acceso a las producciones escritas es m\u00e1s bien limitada, a diferencia del testamento que supone m\u00e1s bien una fuente no intencionada impregnada de un esp\u00edritu piadoso<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El descubrimiento historiogr\u00e1fico de la muerte tiene muchos antecedentes, y aunque en este ensayo discutiremos b\u00e1sicamente las ideas de Aries y Vovelle<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>, no podemos dejar de mencionar los inicios de este campo de estudio. Como mencion\u00f3 Pierre Chaunu en un <em>post mortem <\/em>que hizo en homenaje al mismo Aries, la muerte en el siglo XX es la muerte oculta, <em>\u201cla mort, en un mot, est ailleurs\u201d<\/em>, en ese momento los intelectuales, incluyendo los historiadores, tomamos conciencia social de la ritualidad, los gestos y la importancia de la muerte, incluy\u00e9ndolo en nuestro campo de estudio entre 1955 y 1975<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>. En este tiempo aparecen las obras fundamentales de Edgar Morin<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>, Albert Tenenti<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>, sin contar al ya citado Huizinga, y luego los consolidados trabajos de Vovelle, Aries, Chaunu, Lebrun<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>, Le Roy Ladurie, Goubert, la mayor\u00eda de historiadores vinculados a la historia de las mentalidades de la Escuela de Annales<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>. En la historiograf\u00eda peruana definitivamente los mayores aportes sobre la historia de la muerte corresponden a Irma Barriga y a Gabriela Ramos, sin dejar de mencionar algunos antecedentes y lineamientos<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>.<\/p>\n<p>En este trabajo pretendemos conocer como las personas se relacionan con el hecho final a trav\u00e9s de los testamentos, simplemente deseamos saber \u00bfc\u00f3mo deseaban morir?. Nuestro siglo XVIII es a\u00fan una sociedad ambivalente entre los vestigios del Antiguo R\u00e9gimen y la modernizaci\u00f3n del periodo borb\u00f3n. La existencia e influencia de las corporaciones espirituales hablan todav\u00eda de la presencia constante de la piedad barroca en el entramado pol\u00edtico virreinal. Los hombres y mujeres de las que hablaremos pertenecen a este c\u00edrculo de poder, poseen propiedades, son hermanos 24 de cofrad\u00edas prestigiosas, pero como todos mueren. Para ellos est\u00e1n reservadas siempre las b\u00f3vedas de las hermandades, era com\u00fan que estos personajes afiliados a cofrad\u00edas de cierto estatus tuvieron como privilegio natural ser enterrado en la capilla de su congregaci\u00f3n. Por ejemplo Nuestra Se\u00f1ora de Ar\u00e1nzazu ten\u00eda su sede en la iglesia de San Francisco, mientras los hermanos del Rosario ten\u00edan su capilla y b\u00f3veda en la iglesia de Santo Domingo. \u00bfC\u00f3mo mor\u00edan estos hermanos de cofrad\u00edas?. Una primera interpretaci\u00f3n est\u00e1 relacionada con el miedo, aquella experiencia natural que todo hombre siente. La muerte <em>amaestrada <\/em>no es la muerte barroca, si bien es cierto es asumida como parte natural de la vida, siempre se le tiene miedo, el hombre no es due\u00f1o ni predice su final, a diferencia de los caballeros medievales de los que habla Aries. No, el hombre del siglo XVIII est\u00e1 tan preocupado por la indefinici\u00f3n de su \u00faltima experiencia, que cualquiera posibilidad de muerte le causa preocupaci\u00f3n, una enfermedad, un viaje transatl\u00e1ntico, todo puede convertirse en causa de una posible muerte, por ello se producen testamentos de personas que morir\u00edan reci\u00e9n a\u00f1os posteriores. Por ello los testamentos producidos tan tempranamente son tambi\u00e9n el s\u00edmbolo de la inseguridad, que como afirmaba Jean Delumeau es la significancia de la muerte<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>. La diferencia entre la producci\u00f3n de un testamento y la muerte del testador es casi siempre muy grande, meses, a\u00f1os, solo en casos de enfermedades graves esta distancia se acorta. Un ejemplo es Manuela Geldres, mayordoma de Nuestra Se\u00f1ora del Rosario, un <em>rar\u00edsimo caso <\/em>de una mujer empoderada que cerca al morir test\u00f3 dejando como albacea a su marido y realizando un inventario de una gran cantidad de bienes (otra de las caracter\u00edsticas de los testamentos)<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>. Manuela, hab\u00eda testado el 13 de junio de 1719, y muri\u00f3 doce d\u00edas despu\u00e9s como confes\u00f3 el escribano Francisco Oyaque y Beingolea, en estas \u00e9pocas las enfermedades pod\u00edan llegar a significar el final de la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de nuestros personajes son comerciantes como \u00c1ngel Ventura Calder\u00f3n, Ysidoro Guti\u00e9rrez de Cosio, Juan Bautista de Palacios, Miguel de Echevarr\u00eda, etc, siendo as\u00ed entonces es natural que dentro de sus actividades econ\u00f3micas el viaje siempre signifique un peligro de muerte, sobre todo son los viajes repentinos los que causan mayor miedo como afirmaba Miguel de Echevarr\u00eda en su testamento de 1730 cuando es obligado a viajar a Panam\u00e1 de un momento a otro lo que lo fuerza a testar, de la misma forma \u00c1ngel Ventura manifiesta que la aceleraci\u00f3n de un viaje a \u201cTierra Firme\u201d no le permiti\u00f3 testar como quisiera<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>. El mar contiene peligros, no solo los causados por la naturaleza, sino tambi\u00e9n los saqueos ocasionados por las incursiones de corsarios y piratas, los peligros se multiplican fuera de los puertos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, pese a esta disconformidad ante el hecho final, la muerte es un espect\u00e1culo, la forma de ser enterrado es un ritual p\u00fablico y est\u00e1 condicionado por los gestos de la \u00e9poca. La muerte es un hecho colectivo, no solo alcanza al individuo que desaparece o a la familia inmediata, la muerte modifica la sociedad, y esta responde colectivamente<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>. La muerte es un hecho social y p\u00fablico. De esta forma la sociedad reacciona gestualmente a trav\u00e9s de ritos. Los funerales, exequias, entierros siempre suponen una forma de diferenciarse de otros. Incluso en la forma de morir encontramos la presencia constante del prestigio y la necesidad de la desigualdad. No todos mueren igual, las preeminencias, el honor est\u00e1n presentes en el \u00faltimo acto de una vida. Desde el monarca hasta los comerciantes, todos quieren diferenciarse, las ceremonias marcan y exaltan el hecho, los rumores son importantes porque inmortalizan funerales, unas muertes son m\u00e1s importantes que otras. Jaime Mariazza \u00faltimamente ha estudiado como a partir de las muertes de ciertos personajes reales se configuran ceremonias de <em>espect\u00e1culo <\/em>emanadas desde el poder. El virrey es qui\u00e9n ordena la configuraci\u00f3n de honras f\u00fanebres que inician con la construcci\u00f3n de t\u00famulos, la se\u00f1alizaci\u00f3n de d\u00edas oficiales y la disposici\u00f3n de la vestimenta. Las exequias reales, como la de las reinas hispanas que se representaban en Lima son un ejemplo de la teatralizaci\u00f3n del ritual mortuorio como un elemento fundamental de la vida social<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>. Esto se reproduce verticalmente hac\u00eda abajo, las muertes de la realeza se gradualiza en la aristocracia y las personas que ostentan el poder, para garantizar el honor de morir de forma fastuosa no solo es necesario el dinero, sino tambi\u00e9n la seguridad de las personas de confianza. Ello conlleva siempre a que los albaceas o familiares del difunto por voluntad \u00faltima del fallecido siempre destinen sumas de dinero, establecidas previamente en el testamento, en diversas decoraciones para el entierro, se alquilen instrumentos, <em>fetiches<\/em>, y se demande la presencia del cura de la iglesia de devoci\u00f3n. Todo ello generan gastos, y no pocos muertos destinaban dinero al albacea para asegurarse que \u00e9ste cumpliera los prop\u00f3sitos tal \u00a0y como lo hab\u00eda dispuesto. As\u00ed, lo pens\u00f3 Angel Calder\u00f3n Santiva\u00f1ez, que no dud\u00f3 en destinar 4000 pesos a Pedro Velarde y Joseph de Tagle cada uno para que ejecutaran sus \u00f3rdenes en relaci\u00f3n a sus funerales<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>. Estamos ante la necesidad de reproducir por todos los medios una ideolog\u00eda de la \u00e9poca, aquella que ve en el funeral, en el cortejo mortuorio un ritual que deba ser teatralizado y sobre todo ostentoso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al ser un ritual, una ceremonia, es importante el vestido (<em>el ajuar<\/em>), lo sermones, la m\u00fasica, los inciensos, el lugar del descanso, todos estos elementos son importantes para el <em>buen morir<\/em>, frase que incluso se encuentra entre los nombres de las corporaciones religiosas de la \u00e9poca, por ejemplo la Iglesia y el convento de la Buena muerte que se encontraba en Lima, fundada por los <em>agonizantes <\/em>en 1709. La misi\u00f3n de los que fundaron esta orden religiosa era ayudar el tr\u00e1nsito hacia la otra vida, es decir a \u201cmorir bien\u201d, especialmente trat\u00e1ndose de pobres y enfermos<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>. Todos los elementos mencionados en los testamentos al inicio del p\u00e1rrafo fueron descubiertos por Vovelle, al igual que nosotros los encontr\u00f3 como sus pizas constante y constituyentes, el ritual del entierro, la elecci\u00f3n de la sepultura, la iluminaci\u00f3n, las misas todo ya est\u00e1 predeterminado por la voluntad, el que va a morir decide la forma\u00a0 c\u00f3mo partir del mundo<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde ser enterrado?, esta fue una preocupaci\u00f3n fundamental de las sociedades del Antiguo R\u00e9gimen, antes que el espacio de la muerte sea separado del espacio de los vivos, es decir, antes que los cementerios hayan sido alejados de la ciudad, uno era enterrado en la urbe. Carlota Casalino ya hablaba de como estas ideas de enterrar a los muertos en los extramuros de la ciudad, es decir en los modernos cementerios eran tard\u00edos en el periodo virreinal, es decir iniciaron por aplicaci\u00f3n de los preceptos borb\u00f3nicos de orden e higiene, \u201cLos muertos tienen que dejar de envenenar a los vivos\u201d, todo esto significaba una alianza entre el Estado y la Iglesia en pos de mantener una salud p\u00fablica<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>, de la misma forma los autores del <em>Mercurio Peruano <\/em>se convirtieron en una tribuna que con conceptos de salubridad atacaban la fetidez de la ciudad. Antes de ello los cad\u00e1veres se encontraban enterrados en las iglesias, capillas, conventos y hospitales como afirma las notas del <em>Mercurio Peruano <\/em>citadas por la autora. El alquiler de espacios en estos recintos a manera de b\u00f3vedas mortuorias se definieron tempranamente en el virreinato, de esta forma ya en 1615 Nuestra Se\u00f1ora del Rosario hab\u00eda adquirido una b\u00f3veda para el entierro de los cofrades<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a>. Otra cofrad\u00eda como Nuestra Se\u00f1ora de Ar\u00e1nzazu llevaba una lista de sus hermanos enterrados; y es que seg\u00fan sus constituciones, ser enterrado en las b\u00f3vedas de la cofrad\u00eda era una de las principales prerrogativas de las hermandades, incluso este derecho est\u00e1 colocado en el ac\u00e1pite tres de Ar\u00e1nzazu, como un elemento de importancia. Las b\u00f3vedas tambi\u00e9n recib\u00edan a las mujeres casadas de los cofrades y a sus hijos, siempre cuando estos sean leg\u00edtimos, en cambio se hac\u00eda distinci\u00f3n cuando uno de estos parientes pertenec\u00eda a una casta, si un hijo o una esposa ten\u00eda sangre india o mulata entonces no eran bienvenidos, tal era la necesidad de mantener lo que se denominaba limpieza de sangre al interior de las cofrad\u00edas de espa\u00f1oles. \u201c<em>A ning\u00fan hermano se le entierra contradiciendo lo dispuesto anteriormente<\/em>\u201d sentenciaba la constituci\u00f3n<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a>. Cuando uno estaba pr\u00f3ximo a la muerte dejaba constancia en su testamento el lugar donde quer\u00eda ser enterrado, es decir, eleg\u00eda la b\u00f3veda, cab\u00eda pensar que se seleccionaba aquella de la que se era parte como miembro de la cofrade o devoto, pero excepcionalmente en los registros encontrados hemos visto como pocos miembros del Rosario desean ser enterrados en \u201cEl Convento Grande\u201d dominico, uno de estos pocos cofrades fue \u00c1ngel Ventura Calder\u00f3n en 1722<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a>, similar actitud tuvo la ya citada Manuela Geldres, una gran mayor\u00eda por lo general prefer\u00eda ser enterrado en la iglesia de San Francisco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El lugar donde descansar por \u00faltima vez estaba expl\u00edcito en el testamento, una vez que el pr\u00f3ximo a fallecer empezaba a redactar su documento final establec\u00eda un orden en su discurso, es decir primero se encomendaba a la Virgen, declaraba estar en paz con su conciencia, y una vez nombrado sus albaceas para que ordene sus asuntos, procede a imaginar su id\u00edlico entierro, con los procedimientos a tomar, algunos m\u00e1s complejos que otros<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a>. Este procedimiento, este <em>orden <\/em>del testamento no es exclusivo de Lima, p\u00e1rrafos atr\u00e1s Nadine Beligand mostr\u00f3 el caso de los indios de Nueva Espa\u00f1a con una estructura igual, en Europa como adelantamos en el pie de p\u00e1gina Chaunu encontr\u00f3 una situaci\u00f3n discursiva similar para Paris, y en Espa\u00f1a el tema fue trabajado por Anastasio Alem\u00e1n Ill\u00e1n, de esta forma los testamentos con sus particularidades presentan elementos similares a pesar de las diferencias geogr\u00e1ficas, culturales y pol\u00edticas, de alguna forma el <em>testamento <\/em>es la fuente m\u00e1s com\u00fan (en el sentido de presentaci\u00f3n) de la Edad Moderna.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El \u00faltimo vestido tambi\u00e9n fue motivo de \u00faltima voluntad, estamos ante la idea constante de envolver al cuerpo, la idea era morir con el h\u00e1bito de devoci\u00f3n. As\u00ed, muchos eleg\u00edan el h\u00e1bito franciscano, independientemente de donde uno sea enterrado, si en Santo Domingo o en San Francisco. La mortaja de los hermanos del Rosario, pese a pertenecer al Convento dominico, era franciscana seg\u00fan deseo de los propios cofrades, as\u00ed lo pensaron \u00c1ngel Ventura, Cayetano de Soria, Ysidoro Guti\u00e9rrez. Miguel de Echevarr\u00eda pese a ser otro cofrade del Rosario dese\u00f3 que se le entierre con el h\u00e1bito de Ar\u00e1nzazu, etc. Quiz\u00e1s la necesidad de muchos de estos comerciantes por vestir el h\u00e1bito de la Virgen de los Espinos (Ar\u00e1nzazu) se debe a que ella es Patrona natal de la provincia vasca de Guip\u00fazcoa, sitio de origen de muchos inmigrantes comerciantes asentados en Lima, muchos organizados en la Hermandad de Ar\u00e1nzazu, otros en diversas cofrad\u00edas, aunque no hay una explicaci\u00f3n definitiva, esta situaci\u00f3n es m\u00e1s bien generalizada, el <em>h\u00e1bito <\/em>franciscano como mortaja tambi\u00e9n fue el m\u00e1s demandado en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A pesar que los personajes del Rosario que acabamos de mencionar deseaban vestir con el h\u00e1bito franciscano, si deseaban ser enterrados en el convento de Predicadores, tal y como confes\u00f3 al final de sus d\u00edas Ysidoro Guti\u00e9rrez de Cosio en 1742 despu\u00e9s de aceptar su pr\u00f3ximo fallecimiento producto de un accidente que lo dej\u00f3 postrado en la cama<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a>. Esta aparente contradicci\u00f3n (vestir como franciscano, ser enterrado en Santo Domingo) quiz\u00e1s pueda entenderse como un modo de exigir su derecho de cofrade a ser enterrado en la b\u00f3veda, lo que aseguraba el descanso de su cuerpo y alma, y tambi\u00e9n evitaba gastos a la familia alquilando otro reciento mortuorio, que quiz\u00e1s incluso no estar\u00edan disponibles, en este caso a diferencia del h\u00e1bito, el espacio donde ser enterrado era agotable.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Siguiendo con los procedimientos e instrucciones de los testadores, el mismo entierro era imaginado, as\u00ed por ejemplo \u00c1ngel Calder\u00f3n Santib\u00e1\u00f1ez, t\u00edo del Ventura Calder\u00f3n ya mencionado, en 1724 hab\u00eda destinado 500 pesos para pagar las funciones de honras, y tambi\u00e9n pidi\u00f3 que durante el ritual est\u00e9 presente la cruz y el sacrist\u00e1n de la iglesia a la que \u00e9l pertenec\u00eda, era, por decirlo tradicionalmente su \u00faltima voluntad, la forma de visibilizar su importancia a partir de los <em>fetiches del poder <\/em>como se\u00f1alaba Pablo Ortemberg, eran objetos simb\u00f3licos que representan el poder de una persona, ten\u00eda una dimensi\u00f3n sacralizadora, y aunque estaba relacionado a la figura del rey y sus personificaciones, la existencia de ciertos elementos de estatus en lo entierros cumpl\u00edan el mismo fin, mostrar el poder de lo sagrado del fallecido, lo sagrado es como se\u00f1ala el autor, <em>la marca de lo apartado<\/em>, de lo diferente<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a>. No solo los elementos materiales eran necesarios en la fiesta de la muerte, estamos en \u00e9pocas donde la publicidad pol\u00edtica, y el prestigio entraban por los sentidos<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a>, esto no solo se visualiza, tambi\u00e9n se escucha, la idea es formar im\u00e1genes que est\u00e9n asociadas a las celebraciones, fiestas, rituales, un entierro era un ritual, desarrollado de forma teatral, sus objetivos para el caso de personalidades era ser un veh\u00edculo propagand\u00edstico del poder del fallecido<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a> y de la preeminencia de la familia afligida que lo acompa\u00f1a, el muerto hasta en su entierro pretende otorgar estatus a los suyos. La m\u00fasica, el ruido, eran elementos necesarios en esta fiesta ya que otorgaba majestuosidad al entierro, de esta forma el citado Calder\u00f3n Santib\u00e1\u00f1ez demand\u00f3 que su funeral sea acompa\u00f1ada por la m\u00fasica de la Catedral<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a>. La historia de los sonidos es especialmente amable con la m\u00fasica que emana de los espacios de la Catedral sobre todo porque era un arma fundamental del poder, pose\u00eda dos poderes: el placer y el adoctrinamiento, brindaba al oyente una herramienta de reproducci\u00f3n ideol\u00f3gica, la m\u00fasica era un elemento preeminente que se justificaba a trav\u00e9s de su incesante relaci\u00f3n con el cristianismo a partir de los rituales como las misas, los coros, de ah\u00ed la importancia de los espacios sacros<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">[43]<\/a>. Los sonidos en los entierros de los cofrades del Rosario buscaban el mismo efecto, generar asombro y majestuosidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No solo los funerales son imaginados, las semanas e incluso los meses posteriores al duelo tambi\u00e9n son parte del plan del testador, de esta formar los hombres ven su propia muerte, <em>\u201cComment les hommes ont-ils vu leur mot, comment ont-ils imagin\u00e9 l\u00b4au-del\u00e1\u201d<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\"><strong>[44]<\/strong><\/a><\/em>, pero no solo a nivel de las mentalidades (el purgatorio) sino tambi\u00e9n a nivel material, Vovelle encontraba al igual que nosotros, c\u00f3mo a trav\u00e9s de los testamentos las personas programaban la cantidad de misas que deseaban en su nombre, que pod\u00edan multiplicarse en cientos. Este tratamiento de la ritualidad despu\u00e9s de la muerte es el ejemplo de que el hombre tiene una concepci\u00f3n despu\u00e9s de la muerte<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\">[45]<\/a>, esta es un factor t\u00edpico de los testadores, algunos piensan m\u00e1s en su muerte, que en su propia vida. Al final, el funeral, el entierro, se convierten en <em>fetiches <\/em>de poder, el propio cad\u00e1ver amortajado \u201cenvuelto\u201d supone ser una <em>hierofan\u00eda de poder<\/em>. \u00a0En Lima, los testadores para lograr buen recaudo en el mundo espiritual por lo general cuentan con las oraciones que su cofrad\u00eda pregona en su nombre, la mayor\u00eda de hombres tienen alguien por quien ruegue por su alma; pero los mayordomos de cofrad\u00edas se diferencian porque a su vez ellos tienen el capital econ\u00f3mico suficiente para que sus misas en su honor sean constantes, es decir, el recuerdo de su muerte debe afectar seriamente a la sociedad que lo rodea, debe impregnarse su ausencia. Este fen\u00f3meno puede deberse a que en sociedades corporativas, identificadas en grupos sociales, el individuo est\u00e1 tan sujeto a <em>su corpus<\/em> que el acto de morir es menos traumatizante, por ello se le ritualiza, pero de esta forma se involucra a la sociedad entera, en \u00e9pocas modernas la emergencia de la individualizaci\u00f3n ha ocasionado que se sienta angustia por la muerte<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\">[46]<\/a>. En cualquier forma nuestro punto es que en las sociedades estructuradas en cuerpos se convive constantemente con la muerte y los muertos. \u00c1ngel Calder\u00f3n demand\u00f3 que los religiosos del Refugio de los Incurables le dediquen tres misas en Navidad. Similares indicaciones y deseos se pueden encontrar en el documento final de Cayetano de Soria, solo que este agreg\u00f3 algo m\u00e1s, la hora espec\u00edfica del entierro, en su caso a las 5 de la ma\u00f1ana, tal es el nivel de precisi\u00f3n y preocupaci\u00f3n<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\">[47]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todo este entramado orquestado funeral solo ten\u00eda sentido en los grupos sociales que pod\u00edan tejer un conjunto de relaciones de subordinaci\u00f3n a la hora y despu\u00e9s de su muerte, 500 pesos desembolsados para los preparativos del cortejo solo pod\u00edan significar un patrimonio abundante. Las luchas subyacentes que se pueden leer a partir del estudio de los testamentos de estos grupos sociales no solo dejan ver los rituales, los s\u00edmbolos y las ceremonias, tambi\u00e9n se ve que el proceso de la muerte es a veces un recorrido conflictivo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La muerte para las sociedades del Antiguo R\u00e9gimen, es decir, el hecho natural no solo era percibido como una tragedia colectiva, era tambi\u00e9n motivo de luchas religiosas y pol\u00edticas entre corporaciones eclesi\u00e1sticas. No solo se peleaba por el alma, tambi\u00e9n por el cuerpo. Como hemos expuesto si bien muchos hermanos de una cofrad\u00eda al final deseaban vestirse con el <em>ajuar <\/em>de otra congregaci\u00f3n rival, esto solo pod\u00eda suceder en la vestimenta, era muy escandaloso y dif\u00edcil que, supongamos, un hermano del Rosario sea enterrado en San Francisco (aunque hubo casos), sobre todo porque esto implicaba ajustar los gastos de acondicionamiento y mantenci\u00f3n de la b\u00f3veda afectada, se supone que un hermano ten\u00eda leg\u00edtimo derecho en ser enterrado en la b\u00f3veda de su cofrad\u00eda (derecho justificado econ\u00f3micamente a trav\u00e9s de las \u201cEntradas\u201d que otorgaba cada cofrade a la hermandad); si en el \u00faltimo momento se decid\u00eda cambiar el lugar, ya sea por su decisi\u00f3n o de su familia, \u00a0entonces reclamar\u00edan la devoluci\u00f3n de dinero. Esto sucedi\u00f3 en m\u00e1s de una oportunidad. En 1653, la cofrad\u00eda de Nuestra Se\u00f1ora del Rosario y los hermanos de la Parroquia de la Catedral se pelearon por el cuerpo de Nicol\u00e1s de Castillo<a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\">[48]<\/a>. El Rosario lo hab\u00eda enterrado en Santo Domingo aprovechando su devoci\u00f3n por la Virgen, aprovech\u00e1ndose que est\u00e9 hab\u00eda muerto <em>ab intestato<\/em>, esto origin\u00f3 la queja de la parroquia originaria del mencionado, porque la afectaban econ\u00f3micamente. En este caso se ven los intereses en conflicto, por un lado la parroquia entierra a todos los <em>ab intestatos <\/em>\u00a0y por ello ya hab\u00eda fabricado el ata\u00fad y hab\u00eda dispuesto un lugar en la b\u00f3veda, por otro lado los hermanos del Rosario pagaron el entierro del remate de los bienes del difunto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No hemos elaborado, no fue nuestra intenci\u00f3n, una aplicaci\u00f3n vovelliana a nivel metodol\u00f3gica de\u00a0 los testamentos, los casos citados parecer\u00edan ser escasos, la muestra serial es el aporte predilecto de la historia de la muerte, pero no hay atisbos de esa forma de historiar en este texto, simplemente no fue la intenci\u00f3n, m\u00e1s bien hemos seguido una lectura m\u00e1s <em>impresionista <\/em>de los testamentos. No hemos establecido regularidades porque el <em>deseo de dirigir la forma de c\u00f3mo morir <\/em>si bien puede ser com\u00fan a las sociedades del Antiguo R\u00e9gimen, en el caso del virreinato peruano es m\u00e1s complejo y difuso por la variedad \u00e9tnica y social, no se puede generalizar los rituales de la muerte, se pueden obtener peque\u00f1as muestras de ciertos estratos, en mi caso, mis personajes de inter\u00e9s como los mayordomos de cofrad\u00edas preeminentes compart\u00edan similitudes discursivas con sus pares en Francia y Espa\u00f1a, posiblemente por la homogeneidad de la fuente, pero tambi\u00e9n por el parecido con la poblaci\u00f3n, sin embargo esto no puede considerarse como la <em>forma de morir <\/em>de Lima, es solo una de ellas, pero no por No-Ser general no quiere decir que no existi\u00f3 o expres\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, a nivel ritual los mayordomos de cofrad\u00edas preeminentes, ligados al poder, mor\u00edan, deseaban dirigir las ceremonias mortuorias a trav\u00e9s de sus deseos impregnados en los testamentos, m\u00e1s que por una regularidad de la fuente, por una expresi\u00f3n de la \u00e9poca; y no nos referimos a la espiritualidad cristiana sino por la incesante necesidad de ostentar el poder a\u00fan en los \u00faltimos momentos, de diferenciarse de otros, de obtener prestigio hasta en el \u00faltimo suspiro del cuerpo, es la necesidad de estar, aparecer, ser cuando uno ya no es.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>* La imagen es referencial, la Capilla Central del Cementerio General Presb\u00edtero Mat\u00edas Maestro fue inaugurado en 1808, no corresponde con los tipos de muerte del que hablaremos en el texto. La elecci\u00f3n se da por la popularidad y representatividad de la imagen y por no haber encontrado una m\u00e1s ideal.<\/p>\n<p>** El estudio de la muerte fue mi primer inter\u00e9s historiogr\u00e1fico, esto se debi\u00f3 a las lecturas de la historiograf\u00eda francesa de la Escuela de los Annales. Dicho tema lo abandon\u00e9 por un inter\u00e9s m\u00e1s material: el poder.<\/p>\n<p>[1] Philipe ARIES, <em>El hombre ante la muerte<\/em>. Madrid: Taurus, 1984, pp. 474-477.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Alberto FLORES GALINDO, <em>Buscando un inca. <\/em>Lima: Horizonte, 1988, p. 37.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> La idea de Michelle Vovelle en este libro es que existi\u00f3 en el siglo XVIII una idea <em>descristianizadora <\/em>que ser\u00eda un antecedente de los cambios revolucionarios en Francia. A partir del estudio de los testamentos analiza la estructura ling\u00fc\u00edstica de los contenidos y en la <em>longue dur\u00e9e <\/em>encuentra como emerge una conciencia individualizadora y una laicizaci\u00f3n progresiva, a partir de la declinaci\u00f3n de la piedad barroca, a partir de que ciertos usos y ritos dejaron de usarse, nombrarse, sentirse, en <em>Piet\u00e9 baroque et d\u00e9christianisation en Provence au XVIII si\u00e9cle<\/em>, puede verse la rese\u00f1a elaborada por Adolfo FERN\u00c1NDEZ P\u00c9REZ y Julio Antonio VAQUERO IGLESIAS en <em>El Basilisco<\/em>, N\u00b0 13, 1982, pp. 85-86. [No pudimos acceder al libro de Vovelle]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Michelle VOVELLE, <em>La Mort Et L\u00b4Occident. De 1300 \u00e1 nos Jours<\/em>. Paris: Gallimard, 1983. V\u00e9ase especialmente el cap\u00edtulo \u201cLe grand c\u00e9r\u00e9monial de la Mort \u00e1 l\u00b4\u00e1ge baroque (1580-1730)\u201d, pp. 239-366.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Michelle VOVELLE y Gaby VOVELLE, \u201cLe mort et l\u00b4au-del\u00e1 en Provence d\u00b4apr\u00e9s les autels des \u00e1mes du purgatoire (XVe-XXe si\u00e9cle)\u201d en <em>Annales, \u00c9conomies, Soci\u00e9tes, Civilisations<\/em>, A\u00f1o 24, N\u00b0 6, 1969, pp. 1604-1605.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Fernando MART\u00cdNEZ GIL, <em>Muerte y sociedad en la Espa\u00f1a de las Austrias. <\/em>Cuenca: La Universidad La Castilla \u2013La Mancha, 2000, \u00a0p. 21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> En este libro utiliza m\u00e9todos comparativos entre regiones como Provenza, Niza, Barcelonette, a partir del estudio de 20, 000 testamentos. Se puede consultar la rese\u00f1a de<em> Piet\u00e9 baroque et d\u00e9christianisation en Provence au XVIII si\u00e9cle<\/em> elaborada por Louis P\u00c9ROUAS en <em>Archives de sciences sociales des religions<\/em>, N\u00b0 36, 1973, p. 219<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Michelle VOVELLE. <em>Ideolog\u00eda y mentalidades<\/em>. Barcelona: Ariel, 1985, p. 110. A\u00f1os atr\u00e1s ya hab\u00eda establecido la controversia al mencionar que para estudiar los testamentos hay que fijarnos en las <em>huellas<\/em> que vendr\u00edan a ser los testamentos, ya que se trata de un discurso de pocos. En \u201cLes Attitudes devant la mort, front actuel de l\u00b4histoire des mentalit\u00e9s\u201d en <em>Archives des sciences sociales des religions<\/em>, N\u00b0 39, 1975, pp. 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Michelle Vovelle reconoc\u00eda que uno de los historiadores m\u00e1s creativos a la hora de establecer fuentes para estudiar la muerte fue Philip Aries, ya que se bas\u00f3 en la fuente literaria, los gestos, canciones, novelas, memorias, textos religiosos, textos administrativos, monumentos, inscripciones, etc. En Michelle VOVELLE, \u201cLes Attitudes devant la mort\u2026\u201d, pp. 22<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Gabriela RAMOS, <em>Muerte y conversi\u00f3n en los Andes, Lima y Cuzco, 1532-1670<\/em>. Lima: IFEA\/IEP, 2010, p. 156-157. Un caso excepcional es el trabajo elaborado por Nadine Beligand donde estudia los testamentos elaborados por ind\u00edgenas en Nueva Espa\u00f1a, a partir del estudio de estos documentos finales en las parroquias de Calimaya puede entender los mismos patrones que deja un testador, la mortaja, el cortejo, el entierro, etc; sin embargo el vac\u00edo es que no reconoce qui\u00e9nes son esos indios testadores, su historia aparece sin hombres concretos, incluso la aplicaci\u00f3n de un \u201cmodelo b\u00e1sico\u201d como ella afirma puede que se deba m\u00e1s a una imposici\u00f3n evangelizadora que a un sentimiento colectivo, en Nadine BELIGAND, \u201cDevoci\u00f3n cristiana y muerte: una aproximaci\u00f3n a la mentalidad ind\u00edgena en Nueva Espa\u00f1a. Los testamentos de la parroquia de Calimaya de 1672 a 1799\u201d en <em>HAL. Archives-ouvertes<\/em>, extra\u00eddo de https:\/\/halshs.archives-ouvertes.fr\/halshs-00007788, publicado originalmente en el libro <em>Enfermedad y muerte en Am\u00e9rica y Andaluc\u00eda (Siglo XVI-XX)<\/em>. Consejo Superior de Investigaciones Cient\u00edfica, 2004, pp. 471-512.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Michelle VOVELLE. <em>Ideolog\u00eda\u2026<\/em>, p. 102.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Irma BARRIGA, <em>La muerte en Lima en el siglo XIX: Una aproximaci\u00f3n demogr\u00e1fica, pol\u00edtica, social y cultural<\/em>, Tesis para optar el grado de magister, Lima: Pontificia Universidad Cat\u00f3lica del Per\u00fa, 1999. [No hemos podido consultar el documento de manera completo, solo una versi\u00f3n corta disponible en la red, lo que parece ser la introducci\u00f3n.]<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Alberto FLORES GALINDO, <em>Buscando un\u2026<\/em>p. 72.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> V\u00e9ase tambi\u00e9n Irma BARRIGA, <em>Aproximaci\u00f3n a la idea de la muerte (Lima, siglo XVII). Un ensayo iconogr\u00e1fico<\/em>, Tesis para optar el grado de bachiller en Historia, Lima: Pontificia Universidad Cat\u00f3lica del Per\u00fa<em>, <\/em>1991.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Santiago SEBASTI\u00c1N, <em>Contrarreforma y barroco. Lecturas iconogr\u00e1ficas e iconol\u00f3gicas<\/em>. Madrid: Alianza, 1989, p. 93-107. Irma Barriga por su parte tambi\u00e9n realiza un estudio sobre el discurso de la muerte a trav\u00e9s de la doctrina teol\u00f3gica que se produjo en el barroco, tomando a autores como Loyola a partir de sus <em>Ejercicios espirituales<\/em>, va concibiendo que la muerte para el Per\u00fa del siglo XVII es aquella denominada por Aries, como \u201cMuerte vivida\u201d, aquella que se consideraba como parte rutinaria de la vida, en Irma BARRIGA CALLE, \u201cSobre el discurso jesuita en torno a la muerte presente en la Lima del siglo XVII\u201d en <em>Hist\u00f3rica<\/em>, Vol. XIX.2, 1995, p. 172.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Johan HUIZINGA, <em>El oto\u00f1o de la Edad Media. <\/em>Madrid: Alianza, 1994, p. 195. Particularmente el cap\u00edtulo 11 titulado \u201cLa imagen de la muerte\u201d se ha convertido en un texto referencial para estos estudios.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Rese\u00f1a <em>Piet\u00e9 baroque et\u2026 <\/em>por Alberto Hern\u00e1ndez y Juan Antonio Vaquero. Este tema tambi\u00e9n es discutido en Anastasio ALEM\u00c1N ILL\u00c1N, \u201cActitudes colectivas ante la muerte en Murcia durante el siglo XVIII\u201d en <em>Cuadernos de Historia Moderna<\/em>, N\u00b0 9, 1988, p. 96<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Como explic\u00f3 Pierre Chaunu, tanto a Aries como a Vovelle se les debe la consolidaci\u00f3n del estudio de la muerte, el primero trabajo bajo un sistema de comprensi\u00f3n de la muerte en la civilizaci\u00f3n occidental en la <em>longue dur\u00e9e<\/em>, es decir su famosa concepci\u00f3n lineal de la <em>muerte amaestrada, muerte sufrida, muerte vivida, muerte oculta, inversa<\/em>, etc. Por otro lado Vovelle estableci\u00f3 una metodolog\u00eda eficiente para entender las representaciones de la muerte a partir de fuentes que pod\u00edan ser cuantificadas, aplic\u00e1ndola a espacios y tiempos determinados, como Provenza por ejemplo, en Pierre CHAUNU, \u201cMourir \u00e1 Paris (XVIe-XVIIe-XVIIIe si\u00e9cles)\u201d en <em>Annales, \u00c9conomies, Soci\u00e9tes, Civilisations<\/em>, A\u00f1o 31, N\u00b0 1, 1976, pp. 29-30. Tambi\u00e9n puede revisarse un reciente balance historiogr\u00e1fico de Mar\u00eda AZPEITTA MART\u00cdN, \u201cHistoriograf\u00eda de la Historia de la muerte\u201d en <em>Stvdia Hist\u00f3rica. Historia Medieval<\/em>, N\u00b0 26, 2008. Este balance actualizado aporta en el sentido que reconoce la \u201ccrisis\u201d de la historia de las mentalidades a finales de los ochenta, algo que no pudo entrar en el an\u00e1lisis de Pierre Chaunu, incluso se agregan m\u00e1s autores no considerados provenientes de la historiograf\u00eda italiana y espa\u00f1ola. En relaci\u00f3n a la Historia de la muerte de la historiograf\u00eda espa\u00f1ola, la mayor\u00eda de autores reconocen la herencia francesa, principalmente a partir de Vovelle, en cuanto al uso del <em>testamento <\/em>como fuente estrella se refiere, la cantidad de autores dedicados a estos trabajos es abrumadora, solo por mencionar a Barreiro Mall\u00f3n, G\u00f3mez Urda\u00f1ez, Rey Castelao, Gonz\u00e1les Lopo, Vaquero Iglesias, Molas Ribalta, etc, en Soledad G\u00d3MEZ NAVARRO, \u201cHistoriograf\u00eda e historia de las actitudes ante la muerte: la Espa\u00f1a del Antiguo R\u00e9gimen vista de la provincia de C\u00f3rdoba\u201d en <em>Nuevo Mundo, Mundos Nuevos <\/em>[En ligne], <em>D\u00e9bats<\/em>, 25 de noviembre de 2010, consultado el 12 de marzo de 2015 en http:\/\/nuevomundo.revues.org\/60167 ; DOI : 10.4000\/nuevomundo.60167<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Pierre CHAUNU, \u201cSur le chemin de Philippe Aires, historien de la mort\u201d en <em>Histoire, \u00e9conomie et societ\u00e9<\/em>, A\u00f1o III, N\u00b0 4, 1984, p. 653.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> La obra de Morin es particularmente importante para entender como la \u201cmuerte\u201d va insert\u00e1ndose en el campo de discusi\u00f3n de los historiadores, ya que este autor propon\u00eda un enfoque basado en las estructuras sociodemogr\u00e1ficas, muy distinto a lo que los historiadores de Annales propon\u00edan bas\u00e1ndose en el campo llamado \u201cHistoria de las mentalidades\u201d. En ese sentido los historiadores serian <em>deterministas <\/em>al considerar su modelo de <em>representaciones <\/em>solo como consecuencia de los cambios de mortalidad ante ellos, en Andr\u00e8 BURGUI\u00c8RE, \u201cLe long voyage de L\u00b4Homme et la Mort\u201d en <em>Communications<\/em>, Vol. 82, 2008, pp. 49-54. V\u00e9ase Edgar MORIN, <em>El hombre y la muerte<\/em>. Barcelona: Kairos, 2003.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Albert TENENTI y Ruggiero ROMANO, <em>Los fundamentos del mundo moderno. Edad Media, Tard\u00eda, Reforma, Renacimiento<\/em>. Madrid: Siglo XXI, 1980, p. 104 y ss. Rev\u00edsese el cap\u00edtulo \u201cEl sentido de la muerte\u201d, en este apartado el autor discute la emergencia de una muerte <em>personificada, <\/em>de un momento en el que el concepto de lo <em>macabro <\/em>tomo forma y sirvi\u00f3 como referente de una sensibilidad ante la putrefacci\u00f3n y la conservaci\u00f3n del alma.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Francois LEBRUN, <em>Les hommes et la mort en Anjou, aux XVIIe et XVIIIe siecles<\/em>. Collection: \u201cCivilisation et Soci\u00e9t\u00e9s\u201d, Mouton, 1971. [No hemos podido tener acceso al documento], una buena rese\u00f1a fue la publicada por Jacques MAILLARD en <em>Annales de Bretagne<\/em>, Vol. 79, 1972, pp. 489-493.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Estas ideas que sit\u00faan a la historia de la muerte como un paradigma de las mentalidades, y sus respectivos antecedentes historiogr\u00e1ficos tambi\u00e9n ya hab\u00eda sido estudiado por Michelle VOVELLE en \u201cLes Attitudes devant la mort\u2026\u201d, pp. 17-18. Por otro lado Monsieur R\u00e8gis BERTRAND tambi\u00e9n discut\u00eda historiogr\u00e1ficamente el nacimiento de \u201ceste campo historiogr\u00e1fico\u201d estableciendo periodos de trabajo a partir de los m\u00e9todos y las fuentes que innovaron el estudio de la muerte, as\u00ed se\u00f1ala que un primer momento los estudios de la muerte estuvieron dominados por el trabajo de archivo, cuestionando al documento de manera tradicional, luego un segundo momento estar\u00eda caracterizado por el trabajo cuantitativo. De uno u otra forma, \u201cLa historia de la muerte\u201d fue considerado como un \u00e9xito de la historia de las mentalidades, en \u201cL\u00b4 Histoire de la mort, de l\u00b4histoire des mentalit\u00e8s \u00e1 l\u00b4histoire religieuse\u201d en <em>Revue d\u00b4histoire de l\u00b4\u00c8glise de France. <\/em>N 217, 2000, pp. 552-555.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Otros textos que pueden considerarse como antecedentes de este tipo de historiograf\u00eda son los siguientes: Felipe PORTOCARRERO, <em>Religi\u00f3n, familia, riqueza y muerte en la elite econ\u00f3mica, Per\u00fa: 1900-1950<\/em>. Documento de Trabajo, Lima: Universidad del Pac\u00edfico, 1992; Jos\u00e9 TAMAYO HERRERA, <em>La muerte en Lima, 1780-1990<\/em>. Cuadernos de Historia XV, Lima: Universidad de Lima, 1992; Antonio ZAPATA VELASCO, \u201cNotas para la historia de la muerte\u00a0 en el Per\u00fa. El debate sobre los cementerios en las p\u00e1ginas del Mercurio Peruano, 1972\u201d en <em>Pretextos<\/em>, Lima: Desco, 1991, tambi\u00e9n Carlota CASALINO, m\u00e1s adelante citada. De estos textos solo hemos podido consultar el de Portocarrero y Casalino.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Jean DELUMEAU, <em>El miedo en occidente, (Siglos XIV-XVIII). Una ciudad sitiada.<\/em> Madrid: Taurus, 1989, p. 21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Archivo General de la Naci\u00f3n (en adelante AGN), Protocolo Notarial N\u00b0 441, Escribano Francisco Fern\u00e1ndez Pagan, 1719, f. 303.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> AGN, Protocolo Notarial N\u00b0 282, Escribano Pedro de Espino Alvarado, 1730, f. 1849.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Philipe ARIES. <em>El hombre ante&#8230;<\/em>, p. 465.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> Jaime MARIAZZA, <em>Fiesta funeraria y espacio ef\u00edmero. El discurso de la muerte y el simbolismo en las exequias de tres reinas de Espa\u00f1a en Lima en el siglo XVII<\/em>. Lima: UNMSM, 2013, p. 56<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> AGN, Protocolo Notarial N\u00b0 267, Escribano Pedro de Espino Alvarado, 1724, f. 82.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Juan Luis ORREGO, \u201cLos padres de la Buena Muerte o Cruc\u00edferos de San Camilo\u201d en <em>El blog de Juan Luis Orrego<\/em>, obtenido de <a href=\"http:\/\/blog.pucp.edu.pe\/item\/146651\/los-padres-de-la-buena-muerte-o-cruciferos-de-san-camilio\">http:\/\/blog.pucp.edu.pe\/item\/146651\/los-padres-de-la-buena-muerte-o-cruciferos-de-san-camilio<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Rese\u00f1a de <em>Pi\u00e9te baroque\u2026 <\/em>elaborada Louis P\u00c9ROUAS en <em>Archives de sciences sociales des religions<\/em>, N\u00b0 36, 1973, p. 219.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Carlota CASALINO, \u201cHigiene p\u00fablica y piedad ilustrada: La cultura de la muerte bajo los borbones\u201d en Scarlett O PHELAN (comp.) <em>El Per\u00fa en el siglo XVIII: La era borb\u00f3nica<\/em>. Lima: PUCP\/IRA, 1999, p. 330. Tambi\u00e9n era importante la consideraci\u00f3n del miasma y la calidad del aire, que se cre\u00eda divulgaba las enfermedades ocasionando la corrupci\u00f3n de la ciudad, se pensaba que los muertos no pod\u00edan descansar y se vengaban de los vivos infect\u00e1ndolos. La posici\u00f3n de los mercuristas encarnada en Rossi y Rub\u00ed era la inmediata construcci\u00f3n de cementerios, en Irma BARRIGA, \u201cEl <em>Mercurio Peruano <\/em>y los muertos\u201d en Margarita GUERRA, Oswaldo HOLGU\u00cdN y C\u00e9sar GUTI\u00c9RREZ (eds.). <em>Sobre el Per\u00fa. Homenaje a Jos\u00e9 Agust\u00edn de la Puente Candamo<\/em>. Lima: Pontificia Universidad Cat\u00f3lica del Per\u00fa, 2002, pp. 196-199<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Fernando ROSPIGLIOSI, <em>Recopilaci\u00f3n de hechos hist\u00f3ricos de la Archicofrad\u00eda de Nuestra Se\u00f1ora del Rosario de espa\u00f1oles, Hermanos 24<\/em>. Lima: [s.e], 1945, p. 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Archivo de la Sociedad de Beneficencia P\u00fablica de Lima, Cartas de constituci\u00f3n de la Hermandad de la Virgen de Ar\u00e1nzazu\u2026, 1736.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> AGN, Protocolo Notarial N\u00b0 264, Escribano Pedro de Espino Alvarado, 1722, f. 978.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Pierre Chaunu al estudiar los testamentos notariales en Paris, encontr\u00f3 que el 90% de esos documentos ten\u00edan una vocaci\u00f3n religiosa, hab\u00edan regularidades en su presentaci\u00f3n escrita, es decir hab\u00eda un orden discursivo, 1) se iniciaba con la se\u00f1al de la cruz, 2) se comentaba su pertenencia a la Iglesia, 3) se encomendaba a Dios, 4) ped\u00eda misericordia, 5) ped\u00eda redenci\u00f3n, 6) solicitaba ser admitido en el para\u00edso, 7) oraba a la Virgen y santos intercesi\u00f3n, etc. A partir de estos datos se pod\u00edan establecer curvas, porcentajes y regularidades. Por la poca cantidad de nuestra muestra, nuestro estudio es m\u00e1s heur\u00edstico, cualitativo y demostrativo, adem\u00e1s no hemos podido encontrar el mismo orden, por el contrario en Lima era un tanto distinto en relaci\u00f3n a los pasos a seguir; generalmente era importante la pertenencia a una cofrad\u00eda, en Pierre CHAUNU, \u201cMourir \u00e1 Paris\u2026\u201d, pp. 46-47.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> AGN, Protocolo Notarial N\u00b0 302, Escribano Pedro de Espino Alvarado, 1742, f. 417v.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> Pablo ORTEMBERG, <em>Rituales de poder en Lima (1735-1828). De la monarqu\u00eda a la rep\u00fablica<\/em>. Lima: PUCP, 2014, p. 48-49.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> Para entender m\u00e1s el funeral como un ritual basado en los cortejos, los legados y acompa\u00f1amientos rev\u00edsese Gabriela RAMOS, <em>Muerte y\u2026<\/em>, p. 259. Para entender estos actos lit\u00fargicos como rituales de poder tambi\u00e9n pueden consultarse Jaime VALENZUELA, <em>Las liturgias del poder. Celebraciones p\u00fablicas y estrategias persuasivas en Chile colonial (1609-1709)<\/em>. Santiago: Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, 2001 y Eugenia BRIDIKHINA, <em>Teatrum Mundi. Entramados del poder en Charcas colonial. <\/em>Lima: Instituto Franc\u00e9s de Estudios Andinos\/ Plural, 2007.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> Para sociedades del Antiguo R\u00e9gimen, el <em>directismo<\/em> barroco pretend\u00eda imponer la majestuosidad a trav\u00e9s de las percepciones e im\u00e1genes en un tiempo donde la cultura escrita escaseaba, en \u00c1ngel RODR\u00cdGUEZ S\u00c1NCHEZ, \u201cLa percepci\u00f3n social de la monarqu\u00eda\u201d en <em>Manuscrits<\/em>, N\u00b0 13, 1995, p. 82.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> AGN, Protocolo Notarial N\u00b0 267, Escribano Pedro de Espino Alvarado, 1724, f. 82.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> Lourdes TURRENT, <em>Rito, m\u00fasica y poder en la Catedral metropolitana. M\u00e9xico, 1790-1810<\/em>. M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica\/ El Colegio de M\u00e9xico, 2013, p. 13, 61-93. Para el caso peruano v\u00e9ase el estudio elaborado por Andr\u00e9s SAS, <em>La m\u00fasica en la Catedral de Lima durante el virreinato<\/em>. 3 t. Lima: UNMSM, 1972. Los dos \u00faltimos tomos son un diccionario biogr\u00e1fico<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> Michelle VOVELLE y Gaby VOVELLE, \u201cLe mort et l\u00b4au-del\u00e1 en Provence\u2026\u201d, p. 1602.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> Anastasio ALEM\u00c1N ILL\u00c1N, \u201cActitudes colectivas\u2026\u201d, pp. 98-112.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> Edgar MORIN, <em>El hombre\u2026.<\/em>, p. 39.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> AGN, Protocolo Notarial N\u00b0 631, Escribano Francisco Luque, 1775\u00a0 , f. 1475v.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> Archivo Arzobispal de Lima (en adelante AAL), Cofrad\u00edas, Legajo 39-A, 1653\/1654.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u00bfC\u00f3mo podemos pretender que muera a tiempo qui\u00e9n nunca ha vivido a tiempo?\u201d (F. Nietzsche) &nbsp; La llegada de la muerte es asumida de muchas formas. Philip Ari\u00e9s desde un estudio de larga duraci\u00f3n trataba de entender c\u00f3mo la muerte como suceso era interiorizada de muchas maneras en occidente, la misma gener\u00f3 un conjunto de cultura material expresada en poemas, pinturas, narrativas y ficciones. Nuestra sociedad, de acuerdo al autor, vive en la \u00e9poca de la Muerte oculta, aquella &hellip;<\/p>\n<p class=\"read-more\"> <a class=\"more-link\" href=\"https:\/\/hahr-online.org\/es\/morir-en-lima\/\"> <span class=\"screen-reader-text\">Morir en Lima<\/span> Read more \u2192<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":2074,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[301,302,303],"class_list":["post-2073","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-luis-rodriguez-toledo","tag-historia-de-la-muerte","tag-historia-de-las-mentalidades","tag-testamentos"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.6","language":"es","enabled_languages":["en","es","pt"],"languages":{"en":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"es":{"title":false,"content":false,"excerpt":false},"pt":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/hahr-online.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2073","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/hahr-online.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/hahr-online.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hahr-online.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/hahr-online.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2073"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/hahr-online.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2073\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/hahr-online.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2073"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/hahr-online.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2073"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/hahr-online.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2073"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}